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viernes, 23 de abril de 2021

Un Belga abandonado

El Brugeoise de Ciudad Universitaria está completamente abandonado

CAPITAL FEDERAL 23 Abr(EnelSubte).-El coche, que prestó servicio durante 99 años en la línea A, se encuentra abandonado y a merced de los vándalos frente a la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA. La casa de estudios lo había solicitado a SBASE en 2015 para instalar una oficina de promoción de sus carreras, pero nunca se concretó.

El coche La Brugeoise número 78, emplazado frente al pabellón 3 de Ciudad Universitaria, se encuentra completamente abandonado. La unidad, que cuenta con apenas la protección de un alero de chapa contra los elementos climáticos, ha sido dañada en reiteradas oportunidades por graffiteros y por otros vándalos que arrojan basura en su interior.

Interior del coche La Brugeoise 78, ubicado en Ciudad Universitaria (foto: enelSubte.com)

Durante el último año, el estado de deterioro que experimenta esta pieza centenaria no ha hecho más que profundizarse. A la ya de por sí reprochable decisión de haber instalado un vehículo de madera prácticamente a la intemperie y sin ningún tipo de cerco de protección, debe agregarse que la falta de movimiento en la zona a causa de las restricciones por la pandemia de coronavirus lo dejan aún más expuesto a la acción del vandalismo.

Basura acumulada dentro del coche La Brugeoise 78 en Ciudad Universitaria (foto: enelSubte.com)

La desatención de la que es objeto ha llegado al punto de que, sin que nadie haga nadie para remediarlo, varios de los vidrios de ventanillas y puertas se encuentran rotos o astillados, además de otros daños en puertas y detalles de la carrocería. En su interior, se acumula suciedad y ya han desaparecido varias de las tulipas de sus artefactos de iluminación.

Una jubilación marcada por la desidia

El retiro de servicio de la flota La Brugeoise fue un acontecimiento rodeado de polémica. La desidia con la que inicialmente el Gobierno de la Ciudad había encarado el tema, que incluyó desde la sugerencia de hacer un asado con ellos hasta apilarlos a la intemperie y sobre la tierra de un descampado en el barrio de Parque Patricios, fue trabajosamente cuestionada por la acción de organizaciones dedicadas a loa preservación del patrimonio histórico y por grupos de entusiastas que peticionaron ante las autoridades para que los coches fuesen resguardados. Tras sucesivos amparos judiciales y una ley de la Legislatura, el GCBA alojó la flota en un galpón especialmente construido en el predio del taller Mariano Acosta del Premetro y comenzó a entregar algunas unidades a instituciones de bien público y a museos.

La ley habilita la donación sin cargo a instituciones sin fines de lucro tales como las universidades, otorgando prioridad a aquellas “con trayectoria en la preservación e investigación de la historia ferroviaria nacional, […] el diseño industrial, y la ingeniería” (art. 12). La misma norma, a su vez, exige que “los coches sean expuestos al público de manera accesible, que se garantice su conservación, preservación y mantenimiento” (art. 14). Sin embargo, se ha detectado cierta laxitud en estos principios, como en el caso del coche donado al comedor de Margarita Barrientos, que fue modificado para montar un restaurante orientado al turismo donde estaba previsto servir “hamburguesas de Brangus con lechuga hidropónica” que cultivan “los chicos que trabajan en la huerta” de Los Piletones.

En el caso del coche 78, que había entrado en servicio en 1914 poco después de la inauguración de la línea A en diciembre del año anterior, fue entregado por Subterráneos de Buenos Aires a la Universidad de Buenos Aires en 2015 para instalar una oficina de información y de promoción de las carreras de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) que se cursan en el pabellón 3 de Ciudad Universitaria.

Hacia principios de 2018, el Brugeoise fue trasladado hacia su ubicación actual luego de que se le hiciera una profunda limpieza de los graffitis que había recibido durante sus últimos tiempos en la línea A, de donde fue retirado en condiciones de marcha el 11 de enero de 2013 luego de 99 años de servicio junto al resto de la flota; de hecho, fue uno de los que llegó andando por sus propios medios hasta el carretón que lo retiró del taller Polvorín unos días después.

Un tramo de vía, un andén de cemento y un alero de chapa serían la única infraestructura dispuesta para protegerlo. Para junio de ese año, enelSubte informaba sobre los primeros hechos de vandalismo sufridos por el coche: graffitis y pegatinas habían vuelto a adueñarse de su exterior. En marzo de 2019, este medio volvió a alertar sobre el tema ante el reclamo formulado por alumnos de la UBA para que se lo protegiese como es debido; nada cambió.

   La Brugeoise 78, abandonado en Ciudad Universitaria (foto: enelSubte.com)

Si bien las fotografías del coche 78 vandalizado circulan desde hace tiempo tanto por las redes sociales como en foros especializados, hasta el momento ni las autoridades porteñas ni de la UBA han hecho nada para remediar una situación que claramente contradice tanto la letra como el espíritu de la ley 4886. Mientras tanto, la restauración y actualización electromotriz de los coches asignados al recorrido turístico en la línea A avanza a paso muy lento y, pandemia mediante, no han vuelto a hacer el recorrido desde la Noche de los Museos de 2019.

Tampoco le ha ido mejor a coches antiguos retirados de otras líneas, como los GEE de la línea E. Un ejemplar de dicha flota, fabricada entre España y Argentina entre 1964 y 1968, fue cortado para suprimirle una de sus cuatro puertas, vuelto a soldar y graffiteado para ser expuesto en el Centro Cultural Recoleta, en lo que constituye una inexplicable consagración institucional de una práctica vandálica que el propio Gobierno de la Ciudad y SBASE habían combatido con decisión en el Subte tras tomar el control de la red en enero de 2013. El deterioro del coche 78, que irónicamente sucede delante de las puertas de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, no hace más que reforzar la costumbre de aplaudir al que daña lo que es de todos. 


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