La oportunidad histórica de la intermodalidad en el Corredor Bioceánico Capricornio.
JUJUY 3 Nov (Jujuy al Dia).-Hay oportunidades que los territorios esperan durante décadas. Algunas surgen de decisiones políticas; otras, de transformaciones económicas y tecnológicas. Pero también existen aquellas que, aun estando frente a nosotros, corren el riesgo de perderse porque seguimos interpretándolas con paradigmas del pasado.
La recuperación y modernización del ferrocarril en el norte argentino representa una de esas oportunidades históricas. Particularmente para el Corredor Bioceánico de Capricornio (CBC), cuya consolidación exige comprender una premisa fundamental: el ferrocarril y el transporte carretero no son competidores naturales, sino componentes complementarios de un mismo sistema logístico.La discusión, entonces, no consiste en decidir si necesitamos más trenes o más camiones. Consiste en determinar qué sistema de transporte permitirá movilizar mayor producción, reducir costos, ampliar mercados y generar desarrollo territorial.
El error de evaluar el futuro con las limitaciones del pasado
Durante décadas, muchas evaluaciones ferroviarias se construyeron sobre las condiciones existentes: infraestructura deteriorada, material rodante envejecido, restricciones operativas y volúmenes de carga condicionados por servicios insuficientes.
Existe una contradicción evidente: ¿cómo determinar la demanda potencial de un ferrocarril utilizando exclusivamente los resultados de un sistema que no ofrece condiciones competitivas?
La ausencia de cargas ferroviarias no demuestra necesariamente ausencia de demanda. Puede demostrar, precisamente, ausencia de una oferta adecuada.
El debate debe incorporar escenarios de modernización integral, nuevas tecnologías de tracción, mayor capacidad de las formaciones y una evaluación de los costos operativos futuros.
No se trata de desconocer las dificultades técnicas o financieras. Se trata de evitar que las limitaciones actuales se transformen en argumentos permanentes para justificar la inmovilidad.
No podemos planificar el ferrocarril del siglo XXI utilizando únicamente los parámetros de funcionamiento del siglo pasado.
C14 y C15: dos ramales estratégicos para una misma integración
En esta discusión, los ramales C14 y C15 del Ferrocarril Belgrano deben ocupar un lugar prioritario.
El C14 constituye una conexión ferroviaria estratégica hacia Chile a través del paso de Socompa, vinculando el norte argentino con la infraestructura ferroviaria chilena y las posibilidades de acceso a los puertos del Pacífico.
El C15, por su parte, posee una importancia igualmente decisiva para Jujuy y Salta.
Su trazado vincula Perico, San Pedro de Jujuy, Ledesma, Pichanal, Embarcación, Tartagal y Salvador Mazza-Pocitos, donde se conecta con la red ferroviaria boliviana.
Esta conexión representa mucho más que la recuperación de una infraestructura histórica. Es una posibilidad concreta de fortalecer la integración productiva del norte argentino con Bolivia y, mediante las conexiones internacionales correspondientes, con Brasil.
La articulación del C15 con la línea C, los ramales C13 y C14 y el resto de la red del Belgrano permitiría configurar un sistema ferroviario de alcance regional e internacional.
Su recuperación exige resolver interrupciones, reconstruir infraestructura y garantizar condiciones operativas competitivas.
Pero el potencial económico es significativo: minería, agroindustria, azúcar, granos, manufacturas y otras producciones podrían beneficiarse de una oferta ferroviaria eficiente.
El C14 abre oportunidades hacia el Pacífico; el C15 fortalece la conexión con Bolivia y los mercados del interior sudamericano. Su articulación multiplica las posibilidades de ambos.
No deben evaluarse como proyectos aislados ni como inversiones que compiten entre sí.
El verdadero potencial está en las cargas que todavía no transportamos
El Corredor Bioceánico de Capricornio articula territorios de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, con una matriz económica diversa y un potencial de intercambio considerable.
A ella pueden sumarse los flujos provenientes de Bolivia, particularmente mediante la conectividad ferroviaria del C15.
Existen estimaciones sectoriales que proyectan demandas superiores a 16 millones de toneladas para determinados escenarios de integración regional. Aunque requieren validación mediante estudios de origen y destino, permiten dimensionar la necesidad de evaluar una oferta ferroviaria sustancialmente superior a la actual.
Sin embargo, hay otra dimensión que frecuentemente queda fuera de los grandes proyectos: la producción y el consumo de cada localidad.
No todo comienza en una explotación minera ni termina en un puerto.
También existen pequeños productores, cooperativas, establecimientos industriales, comerciantes y emprendimientos regionales que necesitan transportar mercaderías, recibir insumos y acceder a nuevos mercados.
Un sistema ferroviario eficiente, integrado con el transporte carretero, puede ampliar esas oportunidades.
Porque el desarrollo territorial no debería medirse solamente por las toneladas que atraviesan una provincia, sino por las actividades económicas que esa conectividad permite generar.
El camión y el tren deben formar parte del mismo negocio logístico
Presentar la recuperación ferroviaria como una amenaza para el transporte automotor de cargas constituye un error conceptual y estratégico.
El camión ofrece flexibilidad, distribución territorial y acceso directo a los establecimientos productivos.
El ferrocarril puede aportar economías de escala, capacidad de transporte masivo y eficiencia en determinados recorridos de media y larga distancia.
La multimodalidad permite aprovechar ambas fortalezas.
Imaginemos la producción de una localidad jujeña trasladada por camión hasta una terminal ferroviaria. Desde allí, una formación de cargas la conduce hacia un nodo logístico o un mercado internacional, donde otro servicio completa su distribución.
En ese esquema, el transportista carretero no desaparece: amplía sus oportunidades comerciales, optimiza recorridos y participa de una cadena logística de mayor volumen.
La multimodalidad tampoco surge simplemente porque una ruta y una vía ferroviaria atraviesen el mismo territorio.
Requiere terminales de transferencia, servicios coordinados, tarifas competitivas, trazabilidad, acuerdos comerciales y previsibilidad operativa.
El objetivo no es trasladar clientes del camión al tren. Es generar nuevos clientes, nuevos mercados y más cargas para todo el sistema.
Jujuy y Salta: complementariedad territorial, no competencia provincial
La recuperación ferroviaria ofrece a Jujuy y Salta una oportunidad extraordinaria para fortalecer una estrategia conjunta de desarrollo.
Jujuy cuenta con una ubicación geopolítica relevante dentro del CBC, conectividad internacional mediante el Paso de Jama, producción minera, actividades agroindustriales y posibilidades de desarrollar servicios logísticos asociados.
El área de Perico, con su potencial de articulación ferroviaria, carretera, aeroportuaria y comercial, merece especial atención.
Salta, por su parte, dispone del nodo logístico de Güemes, conexiones ferroviarias estratégicas y una estructura productiva que complementa las capacidades jujeñas.
La articulación entre ambos territorios permitiría fortalecer una plataforma logística regional, conectada con los mercados del interior sudamericano y los puertos del Pacífico.
No se trata de establecer qué provincia obtiene mayor protagonismo.
Se trata de comprender que la competitividad del norte argentino depende de su capacidad para funcionar como un sistema territorial integrado.
Una inversión ferroviaria puede beneficiar simultáneamente a productores, transportistas, operadores logísticos y comunidades de ambas provincias.
La integración exige superar miradas fragmentadas y construir acuerdos institucionales que trasciendan las coyunturas políticas.
Mucho más que una licitación ferroviaria
El debate sobre el futuro del Belgrano Cargas, reactivado por las controversias vinculadas con su privatización y el retiro del Grupo México del proceso, demuestra que la discusión no puede limitarse a la administración de las vías.
La Asociación Intermodal de América del Sur (AIMAS) viene proponiendo una visión de integración ferroviaria con camiones, puertos, transporte por agua, cargadores y economías regionales.
Más allá de las diferencias sobre el modelo de concesión, existe una cuestión fundamental: el éxito debe medirse por la capacidad de ampliar la oferta de transporte, captar cargas, mejorar servicios y reducir costos logísticos.
Las recientes gestiones de los gobiernos de Salta y Jujuy para asegurar la recuperación de los ramales C14 y C15 constituyen señales positivas.
Pero los compromisos deben traducirse en proyectos ejecutivos, financiamiento, obligaciones contractuales y resultados verificables.
También resulta imprescindible considerar las conexiones de acceso, especialmente la línea C entre Güemes y Perico y el C13 hacia el C14.
Una red ferroviaria funciona como sistema. Recuperar ramales sin garantizar sus conexiones puede limitar seriamente los beneficios esperados.
Una oportunidad que no debemos dejar pasar
El Corredor Bioceánico de Capricornio lleva décadas construyendo vínculos sociales, turísticos, comerciales y productivos entre nuestros países.
Su próxima etapa exige transformar esa conectividad en un verdadero sistema logístico multimodal.
La recuperación del C14 y del C15 puede representar una contribución decisiva, siempre que responda a una planificación integrada, moderna y federal.
No necesitamos elegir entre carreteras y ferrocarriles. Necesitamos que ambos funcionen mejor, articulados con puertos, plataformas logísticas, pasos fronterizos y servicios comerciales.
El futuro del CBC no dependerá exclusivamente de cuántos kilómetros de infraestructura construyamos, sino de nuestra capacidad para convertir esas inversiones en competitividad, empleo y desarrollo regional.
El verdadero competidor del ferrocarril no es el camión. Tampoco el del camión es el ferrocarril.
El verdadero adversario es la desarticulación logística, la falta de planificación y la persistencia de una mirada que continúa confundiendo conectividad con integración.
Jujuy y Salta tienen una oportunidad histórica para demostrar que el desarrollo no surge de competir entre territorios ni entre modos de transporte, sino de construir redes que multipliquen sus capacidades.
Porque un corredor verdaderamente bioceánico no se define solamente por unir dos océanos. Se consolida cuando logra integrar las economías, los territorios y las oportunidades que existen entre ellos.
Mg. Alejandro Eduardo Marenco
Secretario Ejecutivo Agencia Provincial CBC – Gobierno de Jujuy