Triunfo obrero. Cinco claves del triunfo de los trabajadores del subte contra la avanzada represiva de Jorge Macri
CABA 21 Oct (La Izquierda diario).-El paro total, la organización democrática y la solidaridad de otros sectores fueron claves para frenar la avanzada represiva de Jorge Macri y lograr la liberación de los delegados detenidos. Frente al cuasiestado policial impuesto por el gobierno porteño, los trabajadores conquistaron un triunfo en defensa del derecho a la protesta.
Trabajadores del subte en asamblea. Foto LID.El martes 20 de octubre de 2026 arrancó como un día normal hasta que Emova intentó forzar a un trabajador a realizar más horas de lo que permite la normativa por trabajo insalubre. Su negativa y la amenaza persecutoria contra el trabajador, originó la apertura de molinetes como medida para visibilizar el reclamo.
La represión llegó rápido, la Policía de la Ciudad ingresó al subte, y hasta los cuartos de los trabajadores, y detuvo de manera arbitraria a tres referentes sindicales, Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia y Néstor Segovia. ¿La respuesta?
1. Un paro total e inmediato: la reacción que puso en jaque al poder
Paro total en todas las líneas y el Premetro: seis horas en las que el subte porteño se frenó por completo, un hecho que sacudió a la ciudad y obligó al Poder Judicial y a Jorge Macri a soltar a los detenidos. No hubo margen para tibiezas ni dilaciones: fue la fuerza de la clase trabajadora, coordinada y unida, la que se impuso. Fue esa respuesta, la que impuso que hasta la CGT y las CTA tuvieran que denunciar el ataque antiobrero y apoyar el paro de los trabajadores.
2. El peso estratégico del subte: la clase trabajadora mueve la ciudad y el país
El paro total demostró, en la práctica, el peso estratégico del subte y el poder real de la clase trabajadora. La ciudad dependió del pulso de quienes todos los días la mantienen en movimiento. No hay funcionamiento posible sin el trabajo organizado: esa es la fuerza que puede frenar cualquier intento de disciplinamiento y ajuste, y que puede parar de cabeza los planes de empresas y gobiernos. El subte no solo fue noticia: fue ejemplo de que los métodos de lucha y la acción colectiva pueden derrotar la avanzada represiva y sentar las bases para organizar, desde abajo, una respuesta de todo el pueblo trabajador.
3. Organización democrática: la asamblea como motor de la respuesta obrera
El paro no fue casualidad ni brote espontáneo: es la síntesis de años de organización democrática, asambleas de base y decisión colectiva. Es esa tradición del subte la que permitió que, ante la detención de los delegados, el gremio respondiera como "un solo puño". Los integrantes del Secretariado Ejecutivo, al proteger a otro delegado ante la represión, ratificaron en los hechos que la defensa de uno es la defensa de todos. Y la asamblea, como instancia soberana, fue clave para decidir el paro y sostener la lucha hasta lograr la liberación de los compañeros.
4. Una pelea que es de todos: por los trabajadores y por los usuarios
La defensa que dieron los metrodelegados nunca fue corporativa. El reclamo por condiciones dignas atraviesa tanto a quienes laburan bajo tierra como a los millones de usuarios, en su mayoría de los trabajadores, que viajan todos los días. Denuncian que las altas tarifas son un robo de parte de Emova que no invierte mientras trabajadores y usuarios están expuestos al asbesto, al deterioro del servicio, la falta de mantenimiento, escaleras y ascensores rotos, trenes viejos, enfermedades laborales y hasta la presencia de plagas. "Los únicos que se acuerdan de los usuarios los 365 días del año somos los trabajadores del subte", repitieron. La pelea es por un transporte seguro, digno y accesible, y para eso hace falta apoyo y organización entre quienes lo hacen funcionar y quienes lo usan.
5. Solidaridad activa: sindicatos, estudiantes y jubilados en la calle
Mientras adentro del subte se decidía el paro, afuera se tejía la solidaridad. No solo hubo comunicados y tuits: sindicatos docentes, ferroviarios, estudiantes, organizaciones sociales y políticas, hasta trabajadores jubilados, se hicieron presentes en la calle, cortando avenidas y exigiendo la libertad de los detenidos. La represión también los alcanzó: Luciano Corradi, delegado aeronáutico, fue arrestado y liberado solo gracias a la presión y la movilización. Referentes del Frente de Izquierda, como Myriam Bregman y Nicolás del Caño, a diferencia de los referentes del peronismo, además de denunciar pusieron el cuerpo frente a la represión policial. La unidad activa, lejos de ser un formalismo, fue parte central del triunfo.
El triunfo de los trabajadores y trabajadoras del subte fue mucho más que la liberación de tres delegados. Fue una lección de organización, solidaridad y acción directa que marca el camino ante el Estado policial de Macri y la criminalización de la protesta. Lo que se impuso no fue la fuerza policial ni la lógica empresarial, sino la decisión de quienes, con unidad y coraje, pusieron un límite y defendieron los derechos de todos.
Como afirmó el metrodelegado Claudio Dellecarbonara: “La fuerza de los trabajadores es imparable. La respuesta que tuvimos que dar obligatoriamente nosotros de paralizar el servicio demuestra que los trabajadores somos los que movemos el mundo, sin los trabajadores no se mueve nada. Y si los trabajadores nos ponemos de acuerdo todos juntos para enfrentar este plan de persecución y represión de hambre y miseria y de ajuste no dura ni dos minutos… lo que hay que preparar en esta situación, donde te quieren llevar puesto, donde no te quieren dar ni los derechos constitucionales, que no podés salir a la calle a protestar porque te matan prácticamente, es la huelga general".

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