viernes, 21 de abril de 2017

Estacion Yrigoyen

Yrigoyen, la otra parada del Roca en Capital Federal

CAPITAL FEDERAL 20 Abr(Diario Popular).-Inaugurada como Barracas al Norte, sufrió una importante cantidad de cambios con el paso del tiempo y la ampliación del servicio con destino al Gran Buenos Aires y el Sur de la Provincia.Poco utilizada pero siempre presente, la estación Hipólito Yrigoyen, en el barrio de Barracas, se encuentra ubicada en el pasaje Darquier y es una de las dos únicas paradas que la línea Roca tiene en la ciudad de Buenos Aires.Inaugurada en el año 1866 bajo el nombre de “Barracas al Norte”, fue bautizada de esa manera para diferenciarla de “Barracas”, que era como se conocía a la actual estación Avellaneda, que desde entonces pasó a ser denominada “Barracas al Sur”. En esos tiempos abundaban en la zona varios depósitos de lanas y cueros que eran los que le daban el nombre a la zona.En un primer momento, la estación Barracas al Norte estaba conformada por unas pequeñas construcciones de madera, con cabina de señales, refugio, casilla y edificio de pasajeros del mismo material; que algunas décadas más tarde fueron reemplazadas por un edificio más moderno y adaptado a los cambios que sufrió la línea de ferrocarriles. De hecho, al momento de su inauguración, el por entonces Ferrocarril Sud solo tenía una sola vía entre Plaza Constitución y Chascomús.Más tarde llegó la doble vía, la construcción conforme a la creciente demanda de pasajeros y cargamentos- de otras dos vías a un nivel superior; y finalmente la elevación de las originales para dejar una cuádruple vía que recorre desde el kilómetro uno hasta el puente sobre el Riachuelo.

Progreso

Para 1901, los operadores del Ferrocarril Sud decidieron la remodelación de la estación “Barracas al Norte”. El motivo era simple: el movimiento de pasajeros había pasado de 1.931.370 en 1890, a 5.621.310 en el año 1900.Para ello, le encargaron al estudio de arquitectos británicos Paul Bell Chambers y Louis Newbery Thomas la remodelación que finalizó en el año 1908 según los registros históricos, aunque hay historiadores que indican que fue en 1909.Para darles nuevos aires a la estación, los arquitectos dejaron de lado la disposición inicial y diseñaron un edificio muy moderno en forma de un bloque de dos pisos de altura que fue construido de manera longitudinal a las vías.
Además de convertirse en una edificación de avanzada para su época, la estación fue provista con un corredor bajo el terraplén que se conectaba con el lado opuesto de la vía. La forma abovedada de los arcos del pasaje sostienen el peso de la estructura.La edificación es vistosa desde la calle como también desde los únicos andenes donde se detienen las formaciones y desde el paso del tren que no para en la estación.

Valor patrimonial

Pero no sólo pensaron en la fachada los diseñadores. En el hall principal se ubicaron las boleterías y oficinas para el personal administrativo y del jefe de sección, una sala de espera para que el público no esté a la intemperie y un depósito de encomiendas con un ascensor eléctrico que traía y llevaba los paquetes desde un nivel inferior.En el piso superior del edificio, los arquitectos colocaron refugios y plataformas de madera con cerramientos de chapa que hace algunos años fueron removidos para seguridad de los peatones, debido a su deterioro. En la actualidad, los visitantes y los pasajeros pueden apreciar los artefactos de señalización y de iluminación que han sido colocados a lo largo y ancho del lugar a modo decorativo.El sector de la Estación Hipólito Yrigoyen y su entorno constituye un paisaje urbano que caracteriza la significación del ferrocarril para el barrio de Barracas desde principios de siglo. Posee un valor patrimonial relevante, genera un área de singulares características, que junto a los arcos del viaducto y el espacio público circundante conforma un sector de calidad, irreproducible en el resto de la Ciudad.Para la elaboración de la normativa se realizaron estudios de evaluación del tejido, de los usos preexistentes y sus lineamientos tendenciales. La normativa resultante establece la protección de algunos inmuebles, la protección ambiental del espacio público y normas para intervenciones en inmuebles no catalogados. En este último caso, la altura máxima fue determinada en función de las correspondientes a los inmuebles catalogados y a las predominantes del área en su totalidad.

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