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martes, 27 de octubre de 2026

Historia

En 1908, Argentina proyectó un tren para unir el Atlántico con la Cordillera: hoy quedan 14 estaciones perdidas en la Patagonia

ARGENTINA 27 Oct (Canal 26).-El ambicioso ferrocarril debía atravesar la Patagonia y llegar hasta el lago Nahuel Huapi. Sin embargo, las obras se detuvieron en medio de la estepa y el recorrido jamás pudo completarse.

Trenes andinos

Locomotora Eléctrica tipo E-100 en Las Cuevas en 1973 Foto: Archivo General de la Nación

A comienzos del siglo XX, cuando buena parte de la Patagonia argentina permanecía aislada, el Estado puso en marcha uno de los proyectos ferroviarios más ambiciosos de su historia: construir una línea desde Puerto Deseado, en Santa Cruz, hasta la región del lago Nahuel Huapi.

La iniciativa fue establecida mediante la Ley 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales, sancionada el 28 de agosto de 1908, durante la presidencia de José Figueroa Alcorta. Su objetivo era impulsar el poblamiento, mejorar las comunicaciones y desarrollar nuevas actividades productivas en el sur argentino.

Sin embargo, el recorrido nunca llegó a completarse. De aquel monumental proyecto solamente se construyeron cerca de 283 kilómetros de vías, que terminaron en Colonia Las Heras, a cientos de kilómetros de la Cordillera.

El plan argentino para atravesar la Patagonia en tren

El principal impulsor de la iniciativa fue Ezequiel Ramos Mexía, ministro de Agricultura y posteriormente de Obras Públicas. Su intención era utilizar el ferrocarril como una herramienta para integrar territorios, fundar pueblos y fortalecer la presencia del Estado.

El proyecto contemplaba unir Puerto Deseado con la línea que avanzaba desde San Antonio Oeste hacia el Nahuel Huapi. También se proyectaron conexiones con Comodoro Rivadavia, el lago Buenos Aires y diferentes colonias cordilleranas.

Trenes andinos

Mapa del ferrocarril trasandino Foto: Archivo General de la Nación

Las obras comenzaron en mayo de 1909, bajo la dirección del ingeniero Juan A. Briano. Los materiales llegaban en barco al puerto y luego eran transportados a través de una región donde casi no existían caminos ni poblaciones consolidadas.

Rieles, locomotoras, madera, herramientas y maquinaria debían trasladarse en condiciones extremas. Cientos de trabajadores e inmigrantes europeos participaron en la apertura de la traza y en la construcción de estaciones, depósitos, puentes y alcantarillas.

Las estaciones que dieron origen a nuevos pueblos

A medida que avanzaban las vías, se levantaron estaciones en medio de la estepa. Alrededor de algunas de ellas aparecieron almacenes, hoteles, comercios y pequeños asentamientos.

Localidades como Jaramillo, Fitz Roy, Pico Truncado y Las Heras quedaron vinculadas con la actividad ferroviaria. El tren trasladaba pasajeros, correspondencia, alimentos, animales y, principalmente, lana producida en las estancias santacruceñas.

Trenes andinos

Estación Uspallata en 1900 Foto: Archivo General de la Nación

El ferrocarril también estuvo relacionado con la Patagonia Rebelde, como se conoce a las huelgas rurales y la posterior represión ocurridas entre 1920 y 1921. Durante aquellos conflictos, las vías fueron utilizadas para trasladar trabajadores y fuerzas militares.

Por qué el tren nunca llegó al Nahuel Huapi

Uno de los principales obstáculos fue el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, que complicó la importación de materiales y redujo los fondos disponibles para continuar la construcción.

A esto se sumaron los cambios políticos y la pérdida de apoyo al proyecto. Como consecuencia, las vías quedaron detenidas en Las Heras y el corredor transpatagónico nunca logró unir el océano Atlántico con la Cordillera.

Trenes andinos

Locomotora Hawthorn Leslie en la Estación Salto del Soldado en 1897 Foto: ETH-Bibliothek Zürich, Bildarchi

Pese a quedar inconcluso, el ramal continuó funcionando durante casi siete décadas. En los inviernos más duros, cuando los caminos se volvían intransitables, el tren era una conexión fundamental para los habitantes de la región.

El cierre que dejó 14 estaciones abandonadas

El servicio fue clausurado el 15 de enero de 1978, durante la última dictadura cívico-militar. El cierre afectó a los trabajadores, aisló a varias localidades y aceleró el deterioro de toda la infraestructura.

De las 14 estaciones distribuidas a lo largo del recorrido, algunas desaparecieron y otras sobrevivieron gracias al trabajo de vecinos y organizaciones locales. La estación de Puerto Deseado, por ejemplo, fue convertida en museo y conserva fotografías, documentos, herramientas y objetos ferroviarios.

En noviembre de 2024, el gobierno de Santa Cruz anunció un convenio de asistencia técnica para avanzar en la recuperación del ramal entre Puerto Deseado y Las Heras, con objetivos logísticos, económicos y turísticos.

El tren nunca llegó al Nahuel Huapi, pero transformó el territorio, impulsó el nacimiento de pueblos y dejó una huella que todavía resiste entre el viento y la inmensidad de la estepa patagónica.

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