Tiene 47 años, compró un vagón de subte abandonado por $700.000 y lo convirtió en una casa de fin de semana en Canning
CANNING BA 25 Oct (TN Noticias ).-La estructura, fabricada en Japón en 1957, conserva detalles originales del transporte porteño y fue acondicionada con dormitorios, cocina y baño.
Tiene 47 años, compró un vagón de subte abandonado por $700.000 y lo convirtió en una casa de fin de semana en Canning (Foto: Gentileza Radio Rafaela)Juan Iriarte tiene 47 años y transformó un antiguo vagón de subte, que estaba abandonado y vandalizado, en una casa de fin de semana para disfrutar con su familia. La estructura, fabricada en Japón en 1957, tiene cocina, baño, dormitorios y un espacio exterior con deck, parrilla y pileta.
En 2020, el hombre y su esposa compraron un terreno en Canning por US$ 8.500, pero construir una vivienda tradicional resultaba demasiado costoso. Después de evaluar distintas alternativas, Juan encontró cuatro antiguos vagones de la Línea B en un predio de Pilar y eligió uno para darle una nueva vida.
Cómo transformó un vagón de subte abandonado en una casa de fin de semana
La idea surgió durante el aislamiento por la pandemia, cuando Juan y su mujer buscaban una alternativa más económica para aprovechar el lote que habían comprado en el barrio privado Estilo Campo, en Canning. Primero evaluaron casas container, silos reciclados y otras estructuras metálicas, hasta que descubrieron que una empresa tenía antiguos vagones de subte a la venta.
El hombre encontró el coche en un depósito de objetos de demolición en Pilar. Aunque estaba deteriorado, grafitado y sin varios de sus vidrios, consideró que tenía una estructura sólida y potencial para convertirse en una vivienda. Finalmente, acordó la compra por $700.000 y pidió que le colocaran los vidrios faltantes antes del traslado.
La logística también fue un desafío: el vagón debía recorrer gran parte del conurbano bonaerense hasta llegar a Canning. Antes de llevarlo al barrio privado, Juan lo restauró y pintó por fuera. El 5 de agosto de 2021, dos grúas lo ubicaron sobre durmientes en el terreno. La transformación del interior llevó alrededor de tres meses, con la ayuda de un carpintero, un electricista y un amigo que se ocupó de la instalación de agua.
Cocina, baño y dormitorios: cómo es la casa dentro del vagón
El vagón mide 18 metros de largo por 2,63 de ancho y fue acondicionado para que la familia pudiera pasar varios días con comodidad. La distribución incluye un pasillo que conecta los ambientes, un baño con ducha, dos dormitorios para los chicos con cuchetas y una habitación principal.
El sector social ocupa casi la mitad del espacio y reúne la cocina, el comedor y el living. Hay una mesa para seis personas, un sillón de tres cuerpos que también funciona como sofá cama, una mesa ratona y un televisor. La cocina, por su parte, integra los electrodomésticos y las instalaciones para mantener el ambiente ordenado.
La climatización combina equipos de frío-calor y una estufa en el living. Aunque la estructura es metálica, Juan también trabajó en el aislamiento para que la casa resultara confortable. Con las cuchetas y el sofá cama, el espacio puede alojar hasta ocho personas.
Parrilla, pileta y deck: el espacio exterior de la casa-vagón
La transformación no se limitó al interior. Juan construyó con sus propias manos una galería tipo deck que funciona como acceso, espacio de estar y una especie de andén. Ahí instaló una parrilla, uno de los lugares centrales de la vivienda para compartir comidas al aire libre.
Parrilla, pileta y deck: el espacio exterior de la casa-vagón. (Foto: Gentilza radiorafaela.com.ar)A los pocos días de instalar el vagón, la familia también sumó una pileta con deck. El espacio exterior amplió las posibilidades de uso del terreno y completó la propuesta de casa de fin de semana, con ambientes para descansar tanto adentro como afuera.
Con el paso de los años, el exterior también tuvo algunos cambios. Juan probó un revestimiento texturado naranja, pero el material se resquebrajó por la flexibilidad de la estructura. Por eso, volvió a pintar el vagón de gris y utilizó una membrana líquida para conseguir un acabado más resistente.
Un vagón fabricado en 1957 que llegó desde el metro de Tokio
La historia de la vivienda también está ligada al transporte público. Los vagones fueron fabricados por Mitsubishi en 1957 y llegaron a Buenos Aires durante la década de 1990, procedentes del metro de Tokio. Antes de ser vendidos, los coches habían formado parte de la Línea B del subte porteño.
Pese a la transformación, la estructura conserva algunos elementos originales, como las ventanas bipartidas que se deslizan hacia arriba y abajo y la puerta principal corrediza, similar a la que tenía cuando circulaba por los túneles de la ciudad.
Actualmente, Juan y su familia utilizan la casa principalmente durante el verano, los fines de semana largos y los días en que el clima acompaña. Aunque el lugar despierta curiosidad y podría ser una alternativa para alquilar, el hombre aseguró que nunca tuvo esa intención: prefiere reservarlo para disfrutarlo con su mujer, sus dos hijos y sus invitados.

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