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viernes, 12 de junio de 2026

Tren de Pasajeros

 El retorno del tren de pasajeros: aportes para una convivencia segura

MENDOZA 12 Jun (Los Andes).-La recuperación del servicio ferroviario destinado al transporte de pasajeros es, indudablemente, una mejora sustancial en la prestación del servicio público. Y de manera accesoria, requiere de la población en general, la toma de conciencia de los riesgos que implica el tráfico frecuente de formaciones ferroviarias por zonas densamente pobladas y de alto tráfico vehicular.

Metrotranvía en Mendoza.

Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

La recuperación del servicio ferroviario de transporte de pasajeros en la provincia suma una nueva etapa, con la construcción del denominado Tren de Cercanías, obra que conectará localidades desde Gutiérrez hasta La Colonia y Luján de Cuyo.

La concreción de este proyecto, sumado al servicio del Metrotranvía, beneficiará a los habitantes de los departamentos de Las Heras, Capital, Godoy Cruz, Luján de Cuyo, Maipú, San Martín y Junín.

La importancia histórica del ferrocarril como factor de progreso y servicio recibe otro reconocimiento, como lo demuestra la rehabilitación de su antiguo recorrido.

El material rodante elegido estaría conformado por coches motores diésel de origen chino, los que circularían en triplas con capacidad para 500 pasajeros, los que técnicamente pueden alcanzar una velocidad máxima de 110 kilómetros por hora.

La traza proyectada recorrerá zonas densamente pobladas y convivirá con autos, colectivos y camiones que transitan hacia centros comerciales, núcleos de trámites y gestión administrativa, establecimientos escolares y similares.

En la actualidad es relativamente frecuente la ocurrencia de colisiones entre vehículos automotores y ferroviarios de transporte de cargas, de menor velocidad y más tonelaje, con el consiguiente perjuicio en bienes materiales y lesiones.

Para una operación segura del sistema, será responsabilidad del operador ferroviario cumplir con los siguientes elementos básicos: demarcación sobre la calzada vehicular, señales visuales y luminosas efectivas en todas las condiciones de visibilidad, alertas acústicas que refuercen el conjunto de advertencias y, sobre todo, barreras para interrumpir el tránsito vehicular. Además, debe contemplarse el equipamiento necesario para el tránsito seguro de peatones.

Para que estas medidas de seguridad sean efectivas, es imprescindible el respeto de las señales de advertencia por parte de los conductores de automotores.

Deberán observar el respeto a las señales activas de los cruces ferroviarios, reducción de velocidad a la entrada y salida de los pasos a nivel y en cercanías de las estaciones y paradores, volumen bajo de equipos de audio en el interior de los vehículos y auriculares, y fundamentalmente, respetar las barreras bajas.

Los efectos de una colisión entre un vehículo pequeño y una formación ferroviaria tendrán efectos catastróficos en el vehículo menor. Este riesgo se multiplica en un choque contra un ómnibus, elevando el riesgo de lesiones en los ocupantes de ambos vehículos. En el caso del choque contra un camión, el riesgo se traslada a los ocupantes del móvil ferroviario.

Esta toma de medidas de precaución también debe hacerse extensiva a los usuarios del servicio, los que deberán mantener el orden en el interior de las formaciones, facilitar el ascenso y descenso de pasajeros en las estaciones y paradores y colaborar en el tránsito peatonal en cercanías de una formación detenida o en movimiento, evitando correr a la par de las mismas.

Los pobladores vecinos a la traza y estaciones deberán observar medidas precautorias similares: elevar el nivel de atención ante el paso de formaciones ferroviarias, respetar las señales visuales y acústicas activas en los pasos a nivel y, principalmente, evitar transitar por las vías.

La recuperación del servicio ferroviario destinado al transporte de pasajeros es, indudablemente, una mejora sustancial en la prestación del servicio público. Y de manera accesoria, requiere de la población en general, la toma de conciencia de los riesgos que implica el tráfico frecuente de formaciones ferroviarias por zonas densamente pobladas y de alto tráfico vehicular.

Como cierre, pueden citarse dos conceptos claros, concisos y terminantes, originados en tradiciones ferroviarias de antaño: la consigna “Pare, mire y escuche ” existente en todos los pasos a nivel del país, y la recomendación que resonaba en los parlantes de la Estación Mendoza ante el paso de una formación ferroviaria: “pierda un minuto en la vida y no la vida en un minuto”.

Sirvan estas citas como punto de partida del proceso de educación preventiva que la recuperación del tren de pasajeros implica en el paisaje urbano mendocino.

* El autor es ferroaficionado.

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