La Emergencia Ferroviaria permitió avanzar sobre problemáticas estructurales del sistema ferroviario
CABA 26 Jun (Argentina.Gob.ar).-Las problemáticas que fueron objeto de análisis en el reciente informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre la Línea San Martín reflejan, en gran medida, la situación estructural que atraviesa el sistema ferroviario argentino como consecuencia de décadas de desinversión, falta de mantenimiento y postergación de inversiones críticas para la operación ferroviaria.
Precisamente ese diagnóstico fue el que motivó la declaración de la Emergencia Ferroviaria en junio de 2024, una medida orientada a priorizar inversiones y acelerar intervenciones sobre los componentes más sensibles para la seguridad y la confiabilidad de los servicios.
A partir de la Emergencia Ferroviaria se pusieron en marcha más de 300 acciones en el sistema ferroviario, concentrando los recursos en infraestructura crítica, material rodante, señalamiento, comunicaciones, sistemas de seguridad y mantenimiento. Las cuestiones difundidas públicamente coinciden, en gran medida, con los problemas estructurales que la actual gestión identificó desde el inicio y que motivaron la implementación de este programa integral de recuperación ferroviaria.
Las acciones impulsadas por la Secretaría de Transporte avanzan, además, en el mismo sentido que muchas de las recomendaciones formuladas por la Auditoría General de la Nación, orientadas a fortalecer los mecanismos de control, el mantenimiento de la infraestructura y del material rodante, la actualización de la normativa técnica, la modernización de los sistemas de seguridad y señalamiento, y el seguimiento de los planes de mantenimiento ferroviario. En ese sentido, las recomendaciones formuladas por el organismo de control no contradicen el rumbo adoptado por esta gestión, sino que reafirman la necesidad de continuar profundizando las acciones impulsadas en el marco de la Emergencia Ferroviaria.
En el caso particular de la Línea San Martín, durante este período se impulsaron distintas acciones orientadas a fortalecer la operación y mejorar las condiciones de mantenimiento del servicio. Entre ellas se destaca la adquisición de tres nuevas locomotoras, la primera compra de este tipo realizada para la línea desde el año 2015, con el objetivo de mejorar la disponibilidad de material tractivo, fortalecer la operación y brindar un servicio más confiable para los pasajeros.
Actualmente, dos de estas locomotoras ya fueron incorporadas a la operación de la línea.
Asimismo, se avanzó en los procesos de adquisición de repuestos críticos y equipamiento técnico destinado al mantenimiento ferroviario, una necesidad largamente postergada y fundamental para mejorar la confiabilidad operativa del sistema. Paralelamente, en el marco de la Emergencia Ferroviaria se ejecutan intervenciones vinculadas a la implementación del sistema de frenado automático ATS, la modernización de sistemas de señalamiento, la recuperación de material rodante y la ejecución de obras prioritarias sobre infraestructura ferroviaria.
Respecto de algunos aspectos difundidos públicamente sobre los indicadores analizados, corresponde señalar que los mismos comprenden distintas categorías de eventos operativos. La evolución observada en determinados indicadores no implica necesariamente un incremento de los eventos de mayor gravedad para la seguridad ferroviaria, como choques o descarrilamientos. Asimismo, parte de las variaciones registradas responden a hechos externos a la operación ferroviaria.
Del mismo modo, resulta importante destacar que gran parte de las inversiones, obras y programas de mantenimiento actualmente en ejecución comenzaron a desarrollarse a partir de la declaración de la Emergencia Ferroviaria, por lo que sus resultados deberán analizarse a medida que continúe avanzando el proceso de recuperación del sistema ferroviario.
La Secretaría de Transporte reafirma su compromiso con la mejora continua del sistema ferroviario argentino y considera que la recuperación de una infraestructura que acumuló problemas durante décadas requiere una política sostenida en el tiempo, inversiones permanentes y una prioridad clara en materia de seguridad operacional.
Hoy existe un plan de acción concreto, obras en ejecución y una estrategia integral orientada a recuperar infraestructura crítica, fortalecer la seguridad y mejorar la calidad del servicio para millones de usuarios.
La Emergencia Ferroviaria no fue una reacción ante un hecho puntual. Fue una decisión estratégica para reordenar las prioridades de inversión del sistema ferroviario argentino, concentrando los recursos disponibles en lo más importante: garantizar la seguridad, mejorar la operación de los trenes y recuperar la infraestructura ferroviaria
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