viernes, 8 de febrero de 2019

Quejas y expectativas por el viaducto

Quejas y expectativas por el viaducto sobre el tren Mitre que cambiará la cara al barrio de Belgrano

CAPITAL FEDERAL 8 Feb(Grupo La Provincia).-Quejas por balcones y ventanas obstruidas, negocios que cierran, emprendimientos que se anuncian y expectativa por el impacto que tendrá para Belgrano el viaducto sobre el trazado del tren Mitre, que utilizan a diario 100.000 pasajeros, expresan vecinos y comerciantes frente al cambio abrupto de fisionomía que provocará la obra en ese barrio porteño.

Los trabajos, que comenzaron en noviembre de 2017 y se prevé que terminen hacia finales de este año, significan la irrupción en el paisaje cotidiano de un túnel elevado a lo largo de 3.9 kilómetros entre las avenidas Dorrego y Congreso, que como contra cara eliminará ocho barreras ferroviarias mejorando la circulación de vehículos y creará áreas verdes de esparcimiento.

La misma ambivalencia tienen los vecinos que celebran la desaparición de los baldíos linderos a las vías, la oscuridad de las calles sin salida y apuestan a las mejoras en el tránsito que promete el proyecto, pero resienten algunos cambios que, en muchos casos, impactan de lleno en sus propias viviendas.

"El nuevo túnel pasa frente a las ventanas de los primeros tres pisos, que están a muy pocos metros de la obra, y donde antes veían las Barrancas de Belgrano ahora tienen un bloque de cemento", dijo a Télam el encargado de un edificio ubicado en Juramento al 1600, cercano a la entrada del Barrio Chino.

El hombre, que no quiso dar su nombre, evaluó que "eso no sólo les arruina la vista: también les baja el valor de la propiedad".

En el piso 9, de hecho, un departamento de dos ambientes frente a las futuras vías espera ser alquilado desde hace meses pero, según contó el encargado, "nadie lo quiere".

María es jubilada, tiene 60 años y dice que las vías del tren "pasarán literalmente frente al balcón" del cuarto piso del edificio de Echeverría al 1600, donde vive.

"La información que aparece en Internet, incluso la que nos dan a los vecinos en el puesto que montó la empresa AUSA (a cargo de la obra), no se corresponde con lo que están haciendo porque parecía que el viaducto iba a ir más arriba y ahora resulta que vamos a quedar encerrados en un cajón", se quejó en diálogo con Télam.

A pocos metros de su casa, en Montañeses y La Pampa, un cartel anuncia: "Próximamente desarrollo inmobiliario. Fideicomisos".

En Roosvelt al 1910, mientras los operarios trabajan con el canto de la estructura de hormigón literalmente contra la fachada de un edificio, la encargada de una inmobiliaria ubicada en la esquina que observaba la situación, contó que "la obra impactará negativamente en el precio de las propiedades que dan al viaducto", aunque no pudo precisar cuánto.

Sin embargo, a pesar de las quejas que escuchó Télam en una recorrida por el lugar, desde la Gerencia de Comunicación de AUSA aseguraron que, de momento, "no se registra ningún reclamo formal de vecinos respecto a las viviendas con vista a las Barrancas".

En cambio, precisaron que "los reclamos que recibieron fueron, en su mayoría, por ruidos y vibraciones que ocasiona la obra en los sectores cercanos a las viviendas y todos fueron atendidos por el equipo de Relaciones con la Comunidad, para luego darle el tratamiento correspondiente".

Cristian tiene 45, es ingeniero en sistemas y vive desde hace muchos años en Belgrano, sobre la calle Mendoza.

Si bien el viaducto quedará justo frente a su balcón, celebró los cambios positivos que traerá la obra. "Antes desde mi casa se veían las vías del tren que eran un basural todo lleno de ratas y en ese sentido la construcción del viaducto limpió toda la zona", afirmó.

"Veremos después cómo queda la parte de abajo cuando terminen, si es que no vuelve la basura como sucede debajo de las autopistas", agregó sobre la obra que beneficiará a los 100.000 pasajeros diarios del Ferrocarril Mitre y traerá mejoras a 30.000 vecinos que toman colectivos y 70.000 que utilizan sus autos, de acuerdo a estimaciones del Gobierno porteño. 

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