Viajar se transformó en una pesadilla
“Hacinados como vaca en matadero”: así impacta el derrumbe en la frecuencia del Belgrano Norte
AMBA 21 May (Pagina 12).-En medio del aumento de tarifas en trenes y colectivos, el tren Belgrano Norte -una de las columnas vertebrales del transporte en el corredor noroeste del AMBA- comenzó este martes una reducción de frecuencias. El relato de los usuarios.La dinámica avanza de manera opuesta: mientras los boletos de tren suben de manera dramática, con salto repentino del 18 por ciento, las frecuencias y la calidad del servicio baja de manera exponencial.
Esto genera fuertes enojos y resignación entre los usuarios, que no sólo resignan cada vez más salario a viajar peor, sino que también resignan horas de sueño y salud mental.
El derrumbe de las frecuencias además directamente ligado a la caída en la inversión ferrovaria, que se desplomó a mínimos históricos: sólo en el primer cuatrimestre de 2024, el primero de la administración libertaria, el presupuesto de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias se redujo un 92 por ciento.
Dos años más tarde, las frecuencias cayeron al mínimo, cerraron más de diez servicios de larga distancia y se agudizó el deterioro de las formaciones y el material rodante.
Jonathan Cerezzo, empleado y padre de tres hijos, contó en diálogo con el móvil de Radio 750 cómo le cambió la vida el empeoramiento de las condiciones del transporte, en especial la reducción de las frecuencias del ferrocarril Belgrano Norte.
La caída de las frecuencias, las demoras y el freno en la inversión se ven reflejadas en el deterioro del servicio que día a día utilizan entre 1.100.000 y 1.200.000 pasajeros en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
De acuerdo con datos del sindicato de maquinistas La Fraternidad, desde 2023 cayó un 20 por ciento la cantidad de formaciones en funcionamiento, unas 37 unidades menos, lo que deriva en un colapso recurrente en horas pico.
Esto ocurre incluso a pesar de que en el último año cayó un 13,4 por ciento la cantidad de pasajeros que abonan pasajes, según datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. Frente a 2023, la caída es del 15,8 por ciento. Sólo en el tren Sarmiento, la cantidad de usuarios se desplomó 20,6 por ciento.La línea Roca es la más utilizada con 600 mil usuarios diarios. Le siguen el Sarmiento y el Belgrano Norte, con 250 mil; el Mitre, con 120 mil; y el San Martín, con más de 100 mil. El resto de las líneas mueven menos de 100 mil.
“Se viaja muy mal, de un momento para el otro. Tengo que dormir una hora menos para poder subir al tren. No me puedo tomar el de las 6:30. Ahora llega cada 20 minutos”, aseguró Cerezzo, usuario del Belgrano Norte.
El Belgrano Norte empeoró su frecuencia esta semana. Noticias Argentinas
En esa línea, la frecuencia empeoró esta semana, producto de que la empresa concesionaria Ferrovías oficializó un nuevo cronograma de horarios que se traduce en una reducción de frecuencias durante los días hábiles. La medida impacta de lleno en la rutina de miles de trabajadores y estudiantes que se desplazan diariamente entre los partidos del norte bonaerense y la Capital Federal.
Cerezzo, tapicero que debió cerrar su negocio meses atrás producto de la crisis, contó que gasta 30 mil pesos por semana para ir a trabajar a Capital por un sueldo de 700 mil pesos.
“(El futuro) me da miedo. Me da terror. Tengo tres pibes y da miedo. Te llevas una sorpresa todos los días y ves que los de arriba solamente sonríen”, afirmó.
“No quiero ser brusco porque me pongo a putear. Yo me pongo música y trato de que el viaje sea más llevadero y no renegar. No puedo renegar más porque me va a dar una úlcera en el estómago”.
“No se sabe a qué hora vendrá el tren”
Por otro lado, una docente que da clases como auxiliar en Ciudad Universitaria dos veces por semana y gana 130 mil pesos contó cómo el viaje se complicó cada vez más.
“Yo viajo dos veces por semana, soy docente universitaria. La verdad es que trato de hacer malabares y contar los segundos para poder tomar los trenes más o menos vacíos”, reveló.
Y dijo: “En el Roca siempre fue un desastre, pero la situación es más desastrosa. Yo uno no sabe a qué hora va a venir el tren. Las frecuencias cambian, las personas se agolpan”.
“Y uno viaja hacinado como una vaca yendo al matadero”, dijo, en un resumen punzante sobre la situación de miles de usuarios.
En tanto, añadió: “El desguace del transporte público es un pasaje de capital de una mano a la otra. Yo me tomo un colectivo en Lanús hasta la estación, después un tren, un subte y el tren hasta Ciudad Universitaria”.
Finalmente, dijo: “Hay que ponerle un límite al Gobierno, que es lo que está pasando en Bolivia. Yo era adolesscente en el 2001. Uno no quiere vivir situaciones malas, pero ya estamos en una situación mala”.
Informe: Rodolfo Gerardi para Radio 750.

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