El desafío de la competitividad: cómo el 15% de trenes y el cabotaje cero frenan las exportaciones
Ruta AO12 San Lorenzo pasos a nivel sin barreras, camiones y automovilistas. Un caos
ROSARIO Santa Fe 7 May (SL 24).-Luis Zubizarreta y Gustavo Idígoras advirtieron sobre la inviabilidad de un sistema que depende casi exclusivamente del camión. Exigen ferrocarriles modernos, Hidrovía a 40 pies y la apertura del RIGI para la agroindustria como las únicas vías para sostener un volumen que este año alcanzará las 125 millones de toneladas.
La competitividad de la producción argentina no se define solo en las terminales portuarias, sino en la eficiencia de los caminos y vías que conducen a ellas. Durante el Primer Congreso de Puertos Privados, el diagnóstico de los principales referentes del sector fue unánime: la matriz logística actual es un cuello de botella que asfixia el potencial exportador. Luis Zubizarreta, vicepresidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, expuso cifras que desnudan la fragilidad del sistema al señalar que solo el 15% del flujo que ingresa a las terminales lo hace por ferrocarril, mientras que el transporte de cabotaje es prácticamente inexistente.
Esta dependencia absoluta de la red vial somete al Cordón Industrial a una presión insostenible. Con 11.000 camiones diarios circulando por accesos que el propio Zubizarreta calificó como una “catástrofe”, el sistema se encuentra al límite de su capacidad operativa. La advertencia es clara: no existe infraestructura vial que pueda absorber los dos millones de camiones anuales que requiere el comercio exterior sin un desarrollo paralelo del sistema ferroviario y una apertura real del cabotaje nacional, hoy estancado en niveles cercanos a cero.
El desafío de la Hidrovía y la trampa impositiva
Para el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, el problema de la infraestructura es una condición sine qua non para el crecimiento. Según el directivo, la meta de llegar a 110 mercados internacionales con eficiencia depende de obras estratégicas que el país no puede seguir postergando. La profundización de la Hidrovía para alcanzar los 40 pies de calado se presenta como la llave para que los buques que zarpan desde nuestra región sean competitivos frente a potencias agrícolas que ya han optimizado sus costos de transporte.
Luis Zubizarreta junto a Gustavo Idigoras Congreso de Puertos Privados
Sin embargo, el factor físico no es el único obstáculo. Idígoras fue muy crítico con la exclusión de la agroindustria del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), calificándolo como un “absurdo” que impide volcar más de 200 millones de dólares en infraestructura logística. A esto se suma la presión de las tasas municipales, que el sector tilda de “punitivas” por su falta de contraprestación real, y la necesidad de eliminar los derechos de exportación para permitir que la inversión privada fluya hacia el sistema ferroviario y vial.
Hacia una visión de sistema integrado
La problemática federal se replica de norte a sur. Desde la Patagonia hasta los puertos del Up River, los costos logísticos terrestres han sufrido incrementos del 100% en dólares en el último lustro, devorando los márgenes de rentabilidad de toda la cadena. Roberto Triay Cuestas, de Exolgan, y Daniel Swier, de Grupo Euroamérica, coincidieron en que un puerto moderno debe ser capaz de mover no solo contenedores, sino también datos en tiempo real, conectándose de forma eficiente con proyectos como Vaca Muerta.
La conclusión del sector es contundente: Argentina cuenta con terminales privadas modernas y eficientes, pero la capacidad de conectividad es nula. Sin una planificación integral que rescate al ferrocarril del olvido y dote de accesos dignos a los puertos que generan las divisas del país, la competitividad exportable seguirá chocando contra el mismo “techo de cristal” logístico que hoy le impide despegar hacia los mercados más exigentes del mundo.


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