Subte D: obras con sobrecostos, filtraciones y papeles que no aparecen
CABA 6 May (Tribuna de Periodistas).- La empresa estatal que maneja el subte porteño, SBASE, quedó en la mira tras una auditoría que revisó cómo se hicieron las obras de modernización de la línea D durante 2024. El informe de la Auditoría General de la Ciudad no se anda con vueltas: detectó problemas que van desde números que se dispararon hasta fallas técnicas y faltantes de documentación clave.
Para arrancar, el presupuesto original era de poco más de $211 mil millones. Pero con el correr de las obras, ese número se infló fuerte: terminó en casi $297 mil millones, o sea, un 40% más. Y si se mira lo destinado a servicios y compras, el aumento fue todavía mayor, superando el 48%.¿La explicación? Cambios en el diseño que no estaban previstos desde el inicio. El problema es que, según la auditoría, no hay suficiente documentación técnica que justifique esas modificaciones. Y como suele pasar en estos casos, más cambios también significaron más tiempo: la obra se extendió nueve meses.
Uno de los puntos más llamativos tiene que ver con las estaciones Scalabrini Ortiz y Palermo. En lugar de resolver de fondo los problemas de filtraciones, se optó por soluciones más “estéticas”. No se impermeabilizaron completamente las estructuras, sino que se instalaron sistemas para canalizar el agua… que termina yendo a las vías. Esto, advierte el informe, puede generar riesgos eléctricos, ambientales e incluso caídas para los usuarios.
Y hay más: los auditores comprobaron en el lugar que las filtraciones siguen estando. Además, detectaron la falta de señalización podotáctil en accesos y pasillos, algo clave para personas con discapacidad visual.
En paralelo, la modernización del sistema de señalamiento también levantó sospechas. Varias empresas —entre ellas firmas vinculadas a Siemens y Alstom— facturaron cifras millonarias, concentrando casi la mitad del gasto total entre 2023 y 2024. Pero hay un problema serio: no aparecen los documentos de las ofertas presentadas. Sin esos papeles, se vuelve imposible seguir el rastro del proceso y controlar si todo se hizo de manera legal y transparente.
Como si fuera poco, también se detectaron maniobras poco habituales para pagar al exterior: se usaron bonos que luego se transformaron en euros y se enviaron a Alemania, porque SBASE no podía transferir directamente los fondos.
Otro punto que complica el panorama es cómo se manejan los números internamente. Según la auditoría, la empresa no discrimina bien los costos por obra, sino que los distribuye por línea completa. Resultado: es muy difícil saber cuánto costó realmente cada proyecto.
En lo técnico-administrativo tampoco hubo prolijidad. No hay registros formales de quiénes integraban el equipo de control de obra ni de su comunicación a la empresa contratista. Tampoco se presentó ni aprobó formalmente el Plan de Inspecciones, aunque sí se verificó que hubo controles durante el año.
Con todo esto sobre la mesa, la conclusión del informe es contundente: las obras no cumplieron del todo con criterios básicos como eficiencia, economía y transparencia. Y deja una recomendación clara: mejorar los controles internos, ordenar la planificación y, sobre todo, documentar todo como corresponde para evitar que estos problemas se repitan

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