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jueves, 16 de abril de 2026

Caro y sucio venido a menos

Fuertes críticas a Emova por el mal estado del Subte

CABA 16 Abr (EnElSubte).-Recrudecen las críticas a la concesionaria Emova por el mal estado del Subte. Suciedad acumulada, olores nauseabundos, presencia de insectos e incumplimiento de las normas se suman a la constante presencia de personas en situación de calle y fallas en el funcionamiento de molinetes, escaleras mecánicas y ascensores. Falta de controles y deficiencias en el servicio, mientras la tarifa aumenta todos los meses.

Las críticas a la concesionaria Emova por el mal estado del Subte recrudecieron en las últimas semanas.

En las redes sociales, son múltiples los cuestionamientos a la empresa operadora -controlada por el grupo Roggio, que opera la red desde hace más de 30 años- por diversas deficiencias en el servicio.

Uno de los aspectos más objetados por los usuarios es la falta de limpieza de trenes y estaciones de la red. La presencia constante de basura, la ocasional aparición de insectos y la suciedad acumulada tanto dentro como fuera de las formaciones son algunas de las críticas más habituales de los usuarios. A esto se suman las constantes filtraciones, que afectan incluso a estaciones recientemente renovadas, y que generan olores nauseabundos, como la de la estación Pueyrredón de la línea D.

Otra habitual fuente de suciedad y de olores desagradables es la utilización indebida de ciertos sectores -como puntas de andén o esquinas de pasillos, especialmente en puntos como el Nodo Obelisco- como baño improvisado por parte de usuarios de comportamiento incívico o personas en situación de calle.

La habitual presencia de estas últimas, ocupando varios asientos para descansar, dormir o trasladarse con sus pertenencias, aún en horario pico, es también otro de los puntos cuestionados por los usuarios, que alertan sobre la pasividad de la concesionaria acerca de esta problemática. Para peor, numerosos baños de estaciones se encuentran clausurados sin razón aparente.

En línea con este escaso control, numerosos usuarios apuntan a que no se cumplen las normativas acerca del traslado de mascotas, algo que, en teoría, solo es posible los fines de semana y utilizando contenedores. Sin embargo, numerosos animales viajan sueltos.

Este deterioro de la experiencia de usuario se suma a otras problemáticas de vieja data, como la falta de funcionamiento de numerosas escaleras mecánicas y ascensores. Si bien Subterráneos de Buenos Aires (SBA) tiene proyectada la renovación de varios equipos, las recurrentes fallas habilitan el interrogante sobre el mantenimiento que la concesionaria realiza a los dispositivos instalados.

Otra queja habitual de los usuarios hacia Emova se centra en los problemas de funcionamiento de los molinetes. Son recurrentes las fallas de los equipos exclusivos para el pago con medios alternativos (QR, NFC y tarjetas de crédito y débito). Y aún cuando funcionan, la segregación de los molinetes según medio de pago genera importantes filas, especialmente en las estaciones de mayor flujo de usuarios y en horario pico.

En este sentido, vale notar que es creciente la cantidad de pasajeros que buscan abonar su pasaje con medios distintos a la tarjeta SUBE, ya que -a diferencia de esta última- permiten ahorros de importancia. En un contexto de caída de los ingresos y donde la tarifa plana asciende a $1414 -y que tiene previstos aumentos mensuales muy por encima de la inflación para lo que resta del año-, el impacto de estos ahorros sobre la economía personal y familiar resulta más que significativo.

Es precisamente el alto precio del pasaje otra de las objeciones: los usuarios alegan estar pagando demasiado por un servicio que ofrece más bien poco. No debe sorprender que la combinación de mala frecuencia, suciedad y deterioro de la experiencia del usuario, sumadas a las recurrentes demoras y ocasionales interrupciones del servicio, lleven a los pasajeros a preferir otras alternativas, que en la mayoría de los casos hasta resultan más baratas.

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