domingo, 28 de mayo de 2017

Joven discapacitado viaja en Subte por Primera vez.

La emocionante historia del joven discapacitado que gracias a su perra de asistencia viajó en subte por primera vez

CAPITAL FEDERAL 28 May(Infobae).-Oreo fue entrenada para asistir a personas con discapacidades motoras. Juan Ignacio contó a Infobae cómo la llegada del animal le cambió la vida
Juan Ignacio junto a Oreo, su perra de asistencia. (Metrovias)

Poco antes de las 19:30 del martes 23 de mayo, Juan Ignacio (23) -que tiene distrofia muscular y se maneja en silla de ruedas- jugaba con la cuerda que colgaba del cuello de Oreo, una labradora negra de 6 meses que 15 días antes había llegado a su vida porque fue beneficiado con el programa de la Asociación Civil Bocalán que entrena perros para ayudar a las personas que necesitan asistencia. Gracias a la can podrá encarar la vida de otra manera.Ambos tenían un primer gran desafío exterior al que fue invitado Infobae: viajar en subte. El lugar de la cita para esta nota fue la estación Humberto Primo, una de las que cuenta con ascensores para que los pasajeros que no pueden desplazarse por escaleras y que además "al ser la más nueva hace más factible que una persona con discapacidad motriz pueda acceder", dijo Carlos Soriano responsable de la línea H, y remarcó: "Los perros de asistencia tienen el ingreso permitido durante todo el tiempo en que el tren esté en servicio, sin limitaciones, a diferencia de los que no prestan servicio y que pueden viajar los fines de semana y feriados en una transportadora".

"Vivir con Oreo significa empezar a ocuparme de alguien"

Juan Ignacio tiene distrofia muscular, cursa el cuarto año de Psicología en la UBA y hasta que Oreo llegó a su vida sus días dependían de las actividades diarias (materias por cursar, terapias, natación…). "Vivir con Oreo es todo un cambio en lo que hace a mi vida. Es empezar a ocuparme de alguien, pero es muy divertido. Lo que está muy bueno es que se agregaron a mis días un montón de actividades con ella, por ejemplo, antes tenía mucho tiempo libre, pero ahora lo uso para entrenarla o para trabajar con ella. Hacemos juegos, jugamos, boludeamos un poco. Nos divertimos", dijo a Infobae en estación Las Heras, luego de terminar la experiencia para que fue citado junto a los dos niños y sus nuevos compañeros. El recorrido lo hizo junto a su padre y a las entrenadoras caninas de la Asociación Civil Bocalán.

Me estoy acostumbrando a un montón de cosas muy diferentes.

Consultado sobre cómo fueron los días previos a la llegada de Oreo, contó que en enero le confirmaron que "iba a tener un perro, después los conocí a todos pero cuando la conocí — cruzan miradas—me enganché con ella. Antes de recibirla estaba muy ansioso, sobre todo al principio, en realidad todavía lo estoy porque me estoy acostumbrando a un montón de cosas diferentes, pero la satisfacción que genera ir logrando objetivos con ella es genial", aseguró mientras la can no le sacaba la vista de encima. La complicidad entre ellos ya se nota: Oreo lo mira esperando que una palabra le indique qué hacer, a lo que siempre responde obediente y como esbozando un gesto de sonrisa.
 Juan Ignacio y otros dos niños con TEA viajaron por primera vez en subte juntos a sus perros de asistencia. (Metrovias)

El papá de joven contó que en la casa viven otros dos perros y que la llegada de la labradora negra "alegró mucho a todos en la familia", a lo que Juan agregó: "Los  otros dos perros que la aceptaron muy bien" y remarcó que existen diferencias entre ello. "Conviviendo con los tres noto las diferencias porque Oreo está entrenada de una manera, pero cuando se saca el chaleco es una más", comparó.Entre risas por lo que estaba por decir, el estudiante dijo como Oreo fue entrenada por mujeres y estaba acostumbrada a voces femeninas, él debió probar varios tonos intentando lograrlas, pero eso ya no hace falta: "Ahora está empezando a entender mi tono de voz natural. Ya me hace caso". De hecho lo demostró durante el tiempo de entrenamiento previo a subir al subte y durante el recorrido (Humberto Primo-Las Heras, ida y vuelta).

Cómo se entrena a un perro de asistencia
Niños con autismo

"El entrenamiento en perros de asistencia depende del rubro al que vaya, son específicos y el protocolo es a nivel mundial. Es básico y estándar para todos: la primera etapa comienza entre los 45 o 60 días cuando ya viven con familias de socialización que se encargarán de enseñarle todo lo que verá en su vida adulta: plazas, parques, perros, personas adultas y niños, otros animales hasta llevarlos al cine a una confitería, etc. Con ellos estarán hasta que cumplan el primer año, periodo en el que aprenden obediencia básica: sentarse, echarse, responder a la llamada, no pedir en la mesa. No se les refuerzan las conductas comunes en los cachorros como el pedir cuando uno come, saltar, etc. Que no se refuerce conductas significa que no se las festejan. Se ignoran y dejan de hacerla", dijo a Infobae Victoria Cisneros Millán, coordinadora del Área de Entrenamiento en Bocalán Argentina, que llegó a Argentina hace seis años. Ella fue una de las entrenadoras de Oreo y participó del primer viaje subterráneo organizado en conjunto con Metrovias.
Durante el entrenamiento a un perro de asistencia aprende a sacar y dejar cosas de un cajón. (Bocalán)

Respecto a los pasos del entrenamiento, la experta explicó: "Al cumplir el año los perros llegan a Bocalán para el entrenamiento básico (cuatro meses) y aprenden sus primeras habilidades: prender y apagar luces, abrir y cerrar puertas, vestir y desvestir, alcanzar objetos y traer objetos de un cajón, por ejemplo. También se refuerzan las buenas costumbres que aprendieron en la etapa de socialización, por ejemplo cómo se debe comportar en la vía pública y en lugares públicos, pero también aprenden cómo comportarse cuando están libres, o sea sin el chaleco de asistencia… como perro común; esto es hasta el año y medio. Después, dependiendo de la madurez que tenga y del tiempo que le lleve aprender a cada uno, se lo entrena entre tres y seis meses más con las habilidades específicas que requiere el usuario. Esto se divide según el carácter del perro y sus gustos: si es muy tranquilo, como Oreo, seguramente será de servicio. También se van a pulir las habilidades que traiga y se le va a enseñar las que pida el usuario. Si tenemos un perro súper activo seguramente disfrutará de ser un PSNA (Perro de Servicio para Niños con Autismo). A ellos se los entrena para seguridad vial (se detienen medio antes de cualquier cordón), evitan las fugas, tienen conductas de sueño (se acuesta al lado del chico, que generalmente no duerme solo y empiezan a dormir con él paulatinamente hasta que llega a las 8 horas), entre otras habilidades. Los perros que quedan afuera del programa son los que no quieren hacerlo o los que no les gusta lo que hacen, entonces pasan a ser perros de compañía y no de asistencia. Los que siguen son los que verdaderamente disfrutan de hacerlo, esos que nos ven agarrar la riñonera de entrenamiento y se ponen felices".

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