domingo, 19 de febrero de 2012

Noticias


Un juez suspendió la ampliación del subte H en Plaza Francia


BUENOS AIRES 19 Feb(Clarin).-Sigue la polémica en torno a la construcción de la estación Plaza Francia de la línea H de subtes. Casi en el medianoche del viernes, el juez porteño Guillermo Scheibler determinó la “inmediata suspensión de cualquier actividad que implique la remoción o destrucción del arbolado de la plaza”. La medida cautelar fue solicitada por la ONG “Basta de Demoler”, en defensa de los añosos árboles y palmeras que fueron removidos y extraídos de la barranca. En la esquina de Pueyrredón y Libertador, la empresa del gobierno porteño, SBASE, trabaja junto a Techint–Dycassa en las obras para extender la línea H. SBASE confirmó que apelará la medida. “La Agencia de Protección Ambiental nos otorgó el certificado de aptitud ambiental para llevar adelante las tareas; por otro lado, la traza de la línea H se encuentra establecida por ley. Con las nuevas estaciones, el subte transportará a 300.000 vecinos”, dijeron fuentes de la empresa estatal. En sus argumentos, el juez Scheibler detalla que la plaza es parte del Area de Protección Histórica, que resguarda con un régimen especial el cementerio de la Recoleta, sus edificios históricos y las plazas cercanas. El juez explica en su fallo que tomó la decisión de suspender las obras porque consideró que en “los cuatro días inhábiles” que comenzaron ayer se pueden producir “daños irreparables” en la barranca de la Plaza.


Crónica de un servicio ineficiente: un viaje en tren de Junín a Buenos Aires

JUNIN 19 Feb(DiarioDemocracia).-Hace unos días decidí emprender un viaje en tren desde la ciudad de Junín a Buenos Aires. Llovía mucho y viajar en la Ruta 7 con poca visibilidad es, a mi juicio, demasiado peligroso. ¡Qué mejor que la seguridad del tren! -me dije y así me dispuse a comprar un boleto de tren-. Busqué en Internet y al ratito encontré la página adecuada: www.ferrobaires.gba.gov.ar. En la sección servicios comprobé que el ramal Junín-Buenos Aires sigue teniendo una frecuencia semanal y dominical de ida y otra de vuelta. Sale de Junín de lunes a viernes a las 4 de la mañana y llega a las 9.38 y los domingos sale a las 15.30 y llega a las 21.01. La vuelta desde Retiro a Junín es de lunes a viernes de 18.15 llegando a las 22.58 y el domingo sale a las 22.00 y llega a las 2.47. Asimismo, se indica en la página web que hay dos clases: una clase pullman con un costo de 46 pesos y una clase turista con un costo de 30 pesos. Inmediatamente pensé que sería conveniente comprar un pasaje lo antes posible. En la sección bocas de expendio de la página web encontré la información que precisaba: la Boletería Junín, teléfono (02362) 43-4855 tiene el siguiente horario de atención: lunes a viernes de 3:30 a 4:30 y de 9 a 11. Sábados de 3:30 a 4:30. Domingos de 15:00 a 16:30. Cuando llamé por teléfono, era un día lunes a las 17 horas y obviamente no obtuve respuesta. Sin embargo, a poco de explorar la página web se renovó mi esperanza. Una sección rezaba: reserva telefónica e indicaba que: “FERROBAIRES ofrece un nuevo servicio de Reserva de Pasajes llamando al 0810-666-TREN (8736). La reserva expira 72 hs. antes de la hora de partida del viaje de no ser confirmada”. Mis tres intentos fueron en vano, no logré que nadie atendiera mi llamado. Conclusión: salvo que alguien pueda acercarse al horario acotado de 9 a 11 de la mañana, la única opción que existe es comprar el pasaje antes de la partida, desde las 3.30 a.m. Para un tren que sale a las 4 a.m. Entonces, esperé a que llegara esa hora. Llego a la estación de tren a las 3.30 de la mañana en punto. Le pregunto al señor que atendía la boletería si me podía vender un pasaje pullman. La respuesta fue contundente: “No, querida, pullman no hay”. Inmediatamente le pregunté: “¿Usted sabe cuándo va a haber clase pullman? Mirá –me dijo- hace un año que lo estamos esperando, no sabría decirte”. Entonces, saqué la única opción disponible: clase turista. Alguien me dijo una vez que las masas nunca se equivocan. Aunque creo que en cuestión de ideologías esa afirmación es errónea, cuando uno no conoce el rumbo, es mejor seguir a las masas. Estaba demasiado oscuro y la gente –una veintena de personas- comenzó a entrar al primer vagón. Entré con ellos. ¿El problema? la noche estaba cerrada y no veíamos nada, no había luz en los vagones. Un pasajero, bastante más experimentado a estas peripecias que yo, había llevado una pequeña linterna y con ella iluminaba los números de los asientos. Claro, el problema era que yo ni siquiera conocía el mío, pensaba mirarlo una vez en el vagón, como es lo más lógico. Entonces, no me podía sentar. Intenté alumbrarlo con mi celular pero no conseguí descifrarlo. Me dispuse a esperar. Ahí fue cuando otro viajero impaciente, y algo cansado, empezó a gritar. “Por favor, por favor, prendan las luces”. La insistencia de este buen hombre trajo resultados: algún maquinista lo oyó y se apiadó de nosotros. ¡Al fin!- dijo el buen hombre, ¡nos escucharon! Y así, se hizo la luz y todos pudimos ver qué asiento nos había tocado y nos acomodamos. Una vez sentados la gente empezó a quejarse por otra cuestión: hacía calor. Era pleno enero y la temperatura era agobiante. Muchos viajeros experimentados lograron levantar la pesada persiana de metal para dejar entrar aire fresco. La mía estaba trabada, no se podía subir ni bajar. O, al menos, yo no conseguía hacerlo. La señora sentada enfrente de mí vio mi cantidad de intentos truncos y me ofreció su ayuda. Después de algún esfuerzo, logró subir la persiana que correspondía a mi asiento. “Bien” -me dije-, al menos estamos sentados, tenemos luz, y conseguimos subir las persianas. Sin embargo, no lograba olvidar las palabras del señor de la boletería: “No sabría decirte”. ¿Cuándo mejorará el servicio?, ¿Cuándo disfrutaremos de un servicio digno?, ¿Cuándo volverá el servicio pullman que históricamente existía entre Junín y Retiro? No se sabe: esa es la única respuesta. En el ínterin, con el ladrido de los perros como telón de fondo, el tren se puso en marcha. Eran las cuatro de la mañana. Miré el boleto y pensé que había salido a horario, también noté que el boleto no tenía horario de llegada. Al ratito pasó un señor a controlar nuestros boletos y unos minutos más tarde, como a las cuatro y media, unos viejos ventiladores de metal comenzaron a girar lentamente, levantando el polvo que entraba por las ventanas y que yacía en el piso y sobre los asientos de los viejos vagones en los que viajábamos. El viaje se desarrolló sin mayores sobresaltos. El único, que era algo absolutamente previsible, fue una rotura del tren muy cerca de llegar a Retiro. El tren se paró de golpe y nadie sabía por qué. Una señora dijo que se había roto, pero no hubo, como también era de esperar, ningún anuncio oficial. Habremos estado unos veinte minutos o media hora frenados y luego, con su marcha lenta, el tren volvió a arrancar. Llegamos a retiro cerca de las 10 de la mañana, a seis horas de nuestra salida de Junín. Luego de este viaje, pasaré a detallar cuáles son -a mi juicio- las razones por las cuales el servicio que hoy ofrece Ferrobaires es absurdamente ineficiente. Velocidades prehistóricas. El recorrido de Junín a Buenos Aires tiene un tiempo estimado de 5 horas 38 minutos. Si todo sale bien, claro. Un promedio bueno es que el tren llegue a destino en 6 horas. La velocidad promedio que alcanzan las viejas locomotoras es de entre 40 y 45 kilómetros por hora a la ida, y a la vuelta, entre 50 y 55. En la época de Ferrocarriles Argentinos, en la década del 90, corrían a 70 kilómetros por hora. En la época en que mi abuelo Moisés dirigía este diario, el 12 de noviembre de 1937, el viaje desde la ciudad de Buenos Aires a Junín demoraba 2 horas 40 minutos yendo a un promedio de 105 a 115 kilómetros por hora (ver reproducción de la nota). 75 años después el viaje demora más del doble. Insólito. Esta es la progresión:
Año 1937: 105-115 kilómetros por hora, 2.40 horas aproximadas de viaje.
Años 90, 70 kilómetros por hora, 4 horas aproximadas de viaje.
Año 2012: 40-45 kilómetros por hora, 6 horas aproximadas de viaje.

Falta seguridad. A casi un año del trágico accidente de San Miguel (murieron cuatro personas y 120 resultaron heridas), ocurrido el 16 de febrero del año pasado, entre una formación de Ferrobaires que viajaba desde Retiro a Junín y el vagón furgón de un tren de la línea San Martín, el servicio sigue sin contar con las medidas básicas de seguridad. “El servicio sigue igual o incluso peor al día del accidente”, aseguraron fuentes fidedignas. “Las locomotoras que vienen a Junín están a la miseria”, afirmaron. Fundamentalmente en verano, los cañadones al costado de la vía también tornan peligroso el viaje, y provocan que los pasajeros tengan que mantener las ventanillas cerradas para evitar lesiones o roturas del vidrio. Falta iluminación. Cuando se encendió la luz en el vagón estábamos felices. Pero, ¿cuál es la iluminación que hoy se ofrece? En mi vagón había 18 lámparas, de las cuales 7 estaban en funcionamiento. La luz era tenue y no se apagó en ningún tramo del camino. Según tengo entendido, en los servicios pulman la luz se apaga de noche para que la gente pueda descansar. Y cuando está prendida ilumina correctamente. Pero en la clase turista no. La diferencia, en algo tan básico como la iluminación, no se entiende. Faltan baños adecuados. La higiene de los baños es deplorable. Al punto que rara vez se ve a alguien usarlo. Falta higiene, agua y las puertas generalmente no se cierran. Falta limpieza. Viajar en tren es sentarse en asientos con polvo y ver cómo este se levanta del piso con el andar de los ventiladores. Es saber que uno se sube al tren con la ropa limpia y se baja con la ropa sucia. La falta de limpieza generalizada no es una novedad, siempre fue así, pero tampoco –claro- se hace nada para mejorar esta situación. Falta ventilación. En el vagón hacía calor y por ello la gente levantó las persianas. De todos los ventiladores existentes en el tren, sólo la mitad funcionaba. Los ventiladores son antiguos (los mismos que en los años 50) andan a duras penas y no ventilan lo necesario. Por ello, la mayoría de las personas se vio obligada a dejar las persianas abiertas durante todo el trayecto. Conclusión. Si algo hay de certero es que el servicio que hoy ofrece Ferrobaires es absurdamente ineficiente. Es barato, claro, pero por ello no debería ser malo. Ojalá, algún día, pueda escribir la anhelada crónica de un viaje en tren entre Junín y Retiro que implique un servicio que sea eficiente, competitivo y que ofrezca condiciones de viaje dignas.


El nuevo coche-motor del Ferro Carril Pacífico, construido en los talleres locales, estableció un “récord” sudamericano de velocidad

JUNIN 19 Feb(DiarioDemocracia).-Pasó cual un bólido por Junín tardando sólo dos horas y 40 minutos desde Buenos Aires. Corriendo fantásticamente, unió Buenos Aires y Mendoza en diez horas y media. En el tiempo “récord” de diez horas y treinta minutos, el nuevo coche motor del Ferrocarril Pacífico, construido en los talleres de nuestra ciudad, cubrió el trayecto Buenos Aires-Mendoza. Esta prueba de suficiencia se cumplió normalmente, a un promedio de ciento cinco a ciento quince kilómetros por hora. El Convoy Ultra-Rápido. Este modernísimo convoy ultra rápido incorporado a los servicios de F. C. Pacífico, compuesto por tres motores Ganz, partió de la estación Retiro el miércoles a las 7.45, llegando a Mendoza a las 18.45, llegando así con media hora de adelanto. Su entrada al andén fue saludada con estruendosos aplausos por un nutrido público que esperaba su arribo. El Paso por Junín. El coche motor que acaba de realizar una prueba única en Sud América, pasó por nuestra ciudad a las 10.25. Había cubierto 240 kilómetros en dos horas y 40 minutos” La Inspección de Tráfico había dispuesto una serie de precauciones para evitar cualquier entorpecimiento. Así, se bajaron las barreras varios minutos antes para anunciarse su paso. Viajó el jefe de nuestros talleres. Entre los viajeros que hicieron el trayecto, figuraba el ingeniero jefe de los talleres de Junín, señor R. E. Kimberley. Iban, también, representantes del periodismo metropolitano y numerosos representantes de la empresa. Manejaron el convoy el ingeniero A. M. Perzcel, de la firma constructora Ganz, y el ingeniero S. Young, quienes fueron muy felicitados como así también el señor Kimberley y R. Camerón, jefe de Transporte de la misma empresa. Fiscales. El convoy iba fiscalizado por el siguiente personal de la empresa: R.E. Kimberley, ingeniero jefe mecánico; G. N. Williamson, ingeniero en jefe; T. Pride, jefe de almacenes; A. C. Godfrey, jefe de sección comercial; R. Camerón, jefe de transportes; E. J. Beckwith, superintendente de talleres; J. G. Bruce, ingeniero jefe electricista; M. Paterson, superintendente del departamento de locomotoras; F. C. Foulsham, ayudante de ingeniero en jefe de señales y S. G. Gopcevich, gerente de la Compañía Sudamericana de Hoteles. Servicio Nuevo. A partir del 15 del actual, el equipo de coche motores que con tan magnífico resultado ha efectuado el viaje, iniciará un servicio diario entre Mendoza y San Juan. En esa forma la empresa del Ferrocarril Pacífico trata de facilitar el traslado de las numerosas personas que viajan diariamente en ambas direcciones y entre las estaciones intermedias. Estos nuevos vehículos tienen capacidad para 60 pasajeros cada uno y son accionados por motores Diesel de seis cilindros de 240- 300 HP. La aceleración y el freno son de alto rendimiento, factores que se requieren para efectuar servicios rápidos, sobre todo cuando se realizan paradas frecuentes. Construidos en Junín. Los coches han sido armados en los talleres que la empresa del F.C. Pacífico posee en nuestra ciudad, dotándolos de todas las comodidades que permite su capacidad para que se pueda realizar un viaje de varias horas sin molestias. La amplitud de las ventanas facilita una buena visión y estando aquéllas cerradas la ventilación se efectúa por medio de extractores. Estos vehículos son manejados desde cualquiera de ambos extremos y están dotados de un interesante sistema de control denominado “electroneumático”, el que además de facilitar su manejo permite también acoplar una cantidad de coches como para cerrar en un tren común. La bondad del sistema ha sido puesta plenamente de relieve en el viaje experimental.


Vecinos, indignados con la estación de trenes

SALTA 19 Feb(ElTribuno).-Los vecinos de calle Mitre al 1000 de la ciudad de Salta denunciaron la apertura de un canal fluvial que sale desde la estación de trenes y termina en los patios de sus casas sin desembocar en un cauce. Según los vecinos, al canal lo construyeron para evacuar el agua de la terminal ferroviaria pero no le hicieron un salida hacia otro canal. Esta obra fue terminada hacer tres meses y durante todo el verano juntó el agua de las lluvias, lo que representa un riesgo en una época en la que se busca prevenir los focos infecciosos ante enfermedades como el dengue. “El olor a agua podrida es insoportable, sobre todo cuando hace calor”, aseguró un comerciante que pidió que su nombre no se publicara. No obstante, el mayor peligro que tienen los vecinos de la zona es con el dengue ya que aseguran que hay una proliferación de mosquitos favorecida por el agua estancada en el canal.


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