martes, 7 de agosto de 2018

El escándalo del asbesto en el Subte

El escándalo del asbesto en el Subte preocupa a los interesados en la concesión
  


CAPITAL FEDERAL 7 Agos(EnElSubte).-Los consorcios interesados en la concesión del Subte están preocupados por las posibles ramificaciones de la crisis del asbesto. Piden a SBASE permanecer indemnes frente a futuros juicios por causa del material cancerígeno y solicitan que si no pueden poner en servicio trenes que no cumplan con los estándares de calidad y seguridad esto sea considerado una causa de fuerza mayor. La respuesta de SBASE, en la recta final de la licitación.

La licitación por la concesión del Subte por un plazo de hasta 15 años entró en su recta final. A pocos días de la apertura de sobres, los interesados en la concesión muestran su preocupación por las posibles ramificaciones del hallazgo de asbesto en varias flotas de la red porteña.

En concreto, al menos uno de los tres consorcios interesados en la competencia manifestó sus reparos acerca de que “coches contaminados con amianto” hayan sido incluidos en el “Plan de Flota 2020”.

En ese plan ya se encuentra contemplado el retiro definitivo de los CAF 5000 de la línea B y de los Nagoya 250/300/1200 de la línea C, pero se mantendrán operativos los Mitsubishi de la línea B y algunas formaciones CAF-GEE de la línea E, a pesar de que en un primer momento se había previsto retirarlos de servicio para fines del año próximo.

Es decir que el nuevo grupo que se haga cargo de la operación de la red a partir del 1° de enero próximo deberá convivir, inevitablemente, con coches que tienen asbesto entre sus componentes. La presencia de este material cancerígeno, cabe recordar, fue confirmada por un estudio realizado por el Departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur.

La preocupación de los consorcios radica en que “el futuro concesionario [pueda] ser responsabilizado por eventuales consecuencias, incluidas las que puedan derivarse de las sentencias judiciales futuras, resultantes de la existencia de este mineral tanto en el material rodante como en estaciones y otras instalaciones”.

Las empresas miran con especial preocupación lo ocurrido en España, donde el Metro de Madrid debió reconocer la asbestosis como enfermedad laboral a cinco empleados hasta la fecha, habiendo uno de ellos fallecido a causa de la enfermedad en mayo pasado. La operadora de la red de la capital española debió, además, pagar una multa de casi 200 mil euros y se vio obligada a lanzar un plan de desamiantado de sus instalaciones y coches cuyo costo se estima en la exorbitante cifra de 140 millones de euros.

Ante esa situación, desde Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) respondieron que “en principio” la eventual concesionaria no podría ser responsabilizada, pero apuntaron al “deber de colaboración” contemplado en el contrato de concesión (“artículo 14.1”) y a que debido a “la independencia del Poder Judicial [es imposible] determinar las consecuencias de sentencias judiciales futuras“.

En otra consulta, otro de los consorcios solicitó que el concesionario “no será responsable ni SBASE le podrá aplicar penalidad alguna cuando se trate de supuestos que tengan causa en vicios preexistentes de los bienes recibidos en concesión que impidan al concesionario la operación de los mismos” y explícitamente señalaron a “ciertas formaciones [que] no cumplieran con los estándares de calidad y seguridad aplicables”, en un clara referencia a las formaciones contaminadas con asbesto, por lo que esto debería encuadrar en “eventos de fuerza mayor”.

En este caso, Subterráneos fue más tajante: “este supuesto no sería posible” ya que “los eventuales vicios y/o defectos preexistentes” no configuran “un caso fortuito o de fuerza mayor”.

La posición de SBASE es representativa de que la crisis del asbesto tiene aún consecuencias imprevisibles y que su resolución dista de ser sencilla.  Las propias necesidades de material rodante de la red impiden retirar aún coches que están comprometidos por la presencia del material.

En el caso puntual de los Mitsubishi, continúan siendo la principal dotación de la línea B y asegurando el servicio diario. Aún cuando puedan ponerse en marcha sin problemas los CAF 6000 que aún no han entrado a servicio, nada hace pensar que los Mitsubishi puedan ser radiados en el corto o mediano plazo. Un eventual retiro de estos trenes comprometería seriamente las prestaciones de la línea más demandada de la red. 

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