domingo, 29 de julio de 2018

Eduardo Troviano: historia ferroviaria del siglo XX

Eduardo Troviano: historia ferroviaria del siglo XX

Eduardo Troviano: historia ferroviaria del siglo XX - Cartas - Diario Rio Negro - rionegro.com.ar

VIEDMA 29 Jul(Rio Negro).-Entre las evocaciones del Neuquén territoriano debemos recordar que el ferrocarril del Sud fue aquel que en los albores del siglo XX irrumpió exitosamente a estas tierras patagónicas y produjo la conexión con el resto del país. Por este motivo Neuquén y la Patagonia norte ingresaron al mundo de la exportación y la distribución de mercaderías a través de este medio de comunicación. Como tantas historias ferroviarias que conformaron la gran cofradía del riel, vivían en las antiguas colonias que lindaban el largo de las vías por calles San Martín-Independencia hasta topar con Tierra del Fuego. Don Troviano nació el 13 de noviembre de 1921 en General Alvear, provincia de Buenos Aires. Era hijo de Juan Troviano, nacido en Catanzaro (Calabria, Italia), y de Rosa de Paula, también italiana, quienes tuvieron diez hijos. A fines de la década del 30 ingresó a trabajar en el ferrocarril en la época en que dependía de los ingleses. Fue debido a esta tarea que arribó a Neuquén ya en los 40, y se desempeñó como guarda.

En la “clásica” “vuelta al perro”, paseo dominguero que los neuquinos realizaban alrededor de la plazoleta de la Avenida Argentina, conoció a Hulda. Como ella llevaba un traje blanco con la inicial H, Troviano quería adivinar su nombre. Entonces comenzó a repetir nombres con H: Hilda, Helena, entre tantos. Pero no pudo adivinar Hulda.

Así surgió el noviazgo que culminó en 1946 con la boda. De esa unión nacieron María Rosa, Oscar Antonio y Juan Carlos, fallecido. María Rosa se casó con Jorge Linares, hijo de Roberto Máximo Linares y Adelina del C. Astete. Tuvieron dos hijos: Sergio, técnico electrónico, y Graciela, técnica en laboratorio; y tienen tres nietos (y uno en camino) y un bisnieto. Oscar es ingeniero civil casado con Ana Chiesa; tienen cuatro hijos. La mujer es psicóloga, uno de sus varones es licenciado en Seguridad e Higiene y los menores trabajan en el Poder Judicial. Y tiene nueve nietos.

Y Juan Carlos, que era petrolero, fallecido, tuvo dos hijos: uno de ellos, Mauricio, ingeniero del Balseiro, y Sebastián, administrador de empresas. Tiene dos nietos.

Hulda era hija de Jorge Antonio Costa –hijo de vasco francés–, que trabajaba acá como director de Tierras, donde se otorgaban los títulos de las tierras fiscales a los pobladores, y de Juana Teófila Mascheri, de origen austríaco, con la que tuvieron siete hijos.

Como dijimos, Eduardo y Hulda vivieron en las colonias del ferrocarril, primero en la situada en Independencia y Córdoba (hoy Museo Confluencia), como podemos apreciar en la foto que acompaña el escrito, y luego se trasladaron a Independencia y Tierra del Fuego.

Hulda se desempeñaba en el voluntariado del Hospital Regional de Neuquén, en donde se prestaba ayuda solidaria a los más necesitados.

En 1998 concurrió al nosocomio. En esos momentos se estaba refaccionando el edificio, y en un descuido una ambulancia hizo marcha atrás y la atropelló, produciéndole la muerte.

Eduardo Troviano, Trovianito, como le decían los conocidos, había comprado su terreno a la Nueva España, aquella sociedad encargada de los loteos en esta joven capital neuquina, sobre calle Talero, enfrente de la vereda norte del edificio de Vialidad Nacional. Su hija recuerda que cuando compró el lote eran dunas y arenales que circundaban la zona. Todas las tardes se lo veía caminar despacito rumbo a la casa de otro ferroviario como era don Germán Hoffman y su esposa Isabel. Allí se reunían alrededor del mate varios ferroviarios, recordando las épocas pasadas.

Hoy los evoco ya que conforman la historia neuquina de hermandad, conexión, vínculos y fuertes lazos de amistad que engrandecen todas las experiencias de vida.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

Neuquén

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