martes, 11 de julio de 2017

La renovacion demorada

La renovación se demora y la E es la línea 

CAPITAL FEDERAL 10 Jul(Clarin).-Los televisores de la estación Emilio Mitre del subte E proyectan vagones de acero inoxidable, brillantes y asépticos. En las imágenes hay pasajeros sonrientes que dicen a cámara: “Los trenes nuevos no hacen ruido. Tienen rico olor”. Todo ocurre en un spot del Gobierno porteño sobre las formaciones de la línea H reproducido en las pantallas de la E. La filmación, en un contexto de usuarios disconformes, trenes con más de medio siglo de antigüedad, frecuencias laxas y goteras que crecieron a cascadas y hoy tienen su marca amarilla en las paredes, es un contrasentido.

“El servicio es malo: tiene interrupciones, pésima frecuencia y es el más viejo de todos”, enumera Alejandra Dada, psicóloga. Lleva cinco minutos de espera -se convertirán en ocho- en el andén de Emilio Mitre, en Parque Chacabuco. “Siempre tarda. Soy usuaria de las otras líneas y la diferencia en los servicios es notoria. La E quedó rezagada”. La rodean paredes recubiertas con mosaicos mostazas y techos de láminas de chapa, que mantienen el estilo arquitectónico de cuando esa estación fue inaugurada en 1985.
Línea E. En la estación Boedo, chapones tapan las manchas de humedad por las que se filtra el agua en cada tormenta. Foto: Emiliana Miguelez

El subte E recorre 9,78 kilómetros entre las cabeceras Bolívar, en Plaza de Mayo, hasta Plaza de los Virreyes, en Flores. Es la única línea que penetra en el sur porteño y funciona como punto de transferencia con el Premetro. “Son trenes viejos, ruidosos, con respiraderos, ningún aire acondicionado. Nada que ver con los de la D o la H. Acá se necesita una renovación de la flota”, dice Andrés Ayala. De lunes a viernes, antes del amanecer, sale de su casa en Villa Soldati rumbo a Caballito, donde hace trabajos de albañilería. “Tomo la primera formación, a las cinco de la mañana. Esa suele ser puntual. Pero al regreso sufro las demoras. Ves -extiende el brazo para mostrar su reloj- el de 12.10 tendría que haber pasado y no ocurrió”. Son las 12.15.

Los usuarios saben que ya no cuentan con la puntualidad del servicio, que “no se puede confiar”, que “con la E es muy difícil calcular un horario de llegada”. “Pueden haber demoras de entre 15 y 20 minutos. No hay respeto. Viajamos malísimo y los días que liberan molinetes peor”, dice Jésica López. A las 7 de la mañana, usa la línea para llevar a su hija al colegio y trasladarse al trabajo: mantiene a su familia limpiando casas. “Es un desastre. Siempre viene retrasado. Además, al no tener buena frecuencia nos agolpamos”, suma Emiliano Cipolla, fumigador con base en el sur de la Ciudad. Acceso a la vivienda, salarios, espacios verdes, infraestructura; las diferencias entre el norte y el sur son visibles, también en la calidad en el servicio del subte.
Línea E. Aunque hay obras de mejoras, aún no tiene trenes con aire acondicionado y cuenta con la peor frecuencia de la red. Foto: Emiliana Miguelez

Los trenes de la E son los más viejos de la red, con una data de fabricación de más de 60 años. Son flotas de la marca General Electric con cuatro coches cada una, que transportan 82.000 usuarios en promedio por día hábil. En marzo de 2017, según registros de la plataforma de datos abiertos del Gobierno porteño, había 40 coches en servicio, en marzo de 2016 circulaba la misma cantidad y un año antes, 44. En mayo se sumaron tres formaciones Fiat, provenientes de la A. “El deterioro existe. Compartimos la visión negativa de los usuarios. El subte está lleno de problemas porque no hay material rodante en condiciones: tienen problemas neumáticos, eléctricos y mecánicos”, dice un delegado del subte, que prefirió no dar su nombre.

Según SBASE -el ente estatal a cargo de la red- y Metrovías -concesionaria del servicio-, se hicieron tareas de pintura y limpieza en las estaciones y trenes, se instalaron cámaras, se cambió la señalética, se sumó wifi, se mejoró la iluminación, se cambiaron los kioscos, se pusieron cestos de basura y bancos. Pero en las instalaciones todavía es evidente el retraso. En la estación Boedo, la mampostería que se cayó en 2013 sigue desnuda, en Jujuy el agua destiñó el color de los azulejos, en Bolívar algunas manchas de humedad se revelan sobre un azul recién pintado, otras fueron tapiadas con chapas blancas. Ahí, a las 18, aparecen los enjambres de personas. “A la vuelta, el E te deja tirado, siempre”, Hernán Repetto pronuncia “siempre” como si lo escribiese en mayúscula. “Los coches siguen de largo y en los andenes hay más personas que en una final del mundo. Somos tantos que la marea cubre hasta las escaleras mecánicas".
Línea E. Pasajeros descienden hacia los andenes de la estación Independencia. En la infraestructura también es evidente el retraso. Foto: Emiliana Miguelez

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