jueves, 6 de agosto de 2015

Parque Avellaneda

Material exclusivo de PBA: la vuelta del trencito de Parque Avellaneda

CAPITAL FEDERAL 6 Agos(ParaBuenosaires) El sueño de los vecinos de Parque Avellaneda está cerca de cumplirse. Para alegría de grandes y chicos, el popular trencito del parque ya casi está listo para volver a rodar.“Mezcla de nostalgia, emoción y alegría; al venir por Directorio con la moto y sorprenderme al ver al trencito andando por el Parque. 
¡De golpe mi infancia vino a mí en los recuerdos al verlo, y rememorar cuando paseaba en él!”, contó con emoción Sebastian Martin, un vecino de la zona.El trencito del Parque Avellaneda, que no es cualquier trencito, comenzó a funcionar en 1936 en el extenso jardín tras un breve paso por el zoológico municipal. Y con los años se convirtió en un ícono para generaciones de vecinos y turistas que lo disfrutaron. 
A lo largo de su recorrido, y durante 15 minutos de viaje, los pasajeros podían pasear, de manera gratuita, por todos los rincones históricos y naturales del parque. Aunque un día, hace nueve años, por falta de mantenimiento y desgaste de sus piezas, dejó de funcionar.Pero tras un arduo trabajo de restauración, pusieron a punto la histórica formación para volverla a la vida.“Funcionará los días Sábados de 9 a 17, en forma gratuita partiendo desde la estación. En caso de lluvia se suspende el servicio”, asegura Sebastian, quien mantuvo un diálogo con el director del Parque. Y agrega que “su máquina y 3 coches ya restaurados (uno de ellos con lugar para silla de ruedas) están listos para rodar. Queda uno más que se está terminando de reparar”.Con un aire de nostalgia, pronto los vecinos podrán disfrutar del tradicional circuito que se convirtió en un ícono para las generaciones que lo disfrutaron.

Un poco de Historia:

Tras nueve años, restauran el "tren de la alegría" del parque Avellaneda (2015)

CAPITAL FEDERAL 6 Jul 2015 (La Nacion)En pocas semanas volverá a funcionar la formación que fue rescatada por dos expertos ferroviarios.lgo está sucediendo en el parque Avellaneda. Un aire de nostalgia recorre uno de los pulmones verdes más grandes de la ciudad. "¿Será que vuelve a funcionar?", se preguntan grandes y chicos, expectantes. Héctor Bunevcevicy Enrique Quatrini ensayan una sonrisa cuando los rumores llegan a sus oídos. 
Sus manos engrasadas están inmersas entre los engranaje del trencito Expreso Alegría. Con un arduo trabajo, los hombres ponen a punto la histórica formación para volverla a la vida después de nueve años.El popular trencito del parque Avellaneda, que no es cualquier trencito, comenzó a funcionar en 1936 en el extenso jardín tras un breve paso por el zoológico municipal. Y con los años se convirtió en un ícono para generaciones de vecinos y turistas que lo disfrutaron. A lo largo de su recorrido, y durante 15 minutos de viaje, los pasajeros podían pasear, de manera gratuita, por todos los rincones históricos y naturales del parque.Aunque un día, hace nueve años, por falta de mantenimiento y desgaste de sus piezas, el trencito dejó de funcionar. Y allí estaba, aislado en un galpón, cuando Enrique Quatrini lo vio mientras paseaba con "la patrona", como llama a su mujer.
El hombre, de 78 años, con amplia experiencia ferroviaria, no dudó ni un segundo: "En pocos meses, ponemos a funcionar la locomotora", les dijo convencido a las autoridades porteñas. Y convocó a su joven amigo Héctor Bunevcevicy, de 72 años.No fue una tarea sencilla: el motor es de origen alemán y tiene más de siete décadas de antigüedad. Pero no hay impedimentos para este dúo de expertos ferroviarios. Menos aún cuando niños y adultos que se acercan al galpón, ansiosos, para rememorar sus aventuras con el trencito y les piden que pronto vuelva a funcionar. "Un señor de 80 años nos trajo fotos de cuando venía de chico con su grupo de amigos", recuerda Héctor. Cada nueva anécdota finaliza con la misma pregunta: ¿cuándo vuelve a funcionar?Vestido con su mameluco azul, Enrique verifica cada variable antes de poner en marcha la colorida locomotora. "De agua está bien", le dice al equipo, y coloca un embudo verde por donde cargará el gasoil. El ruido del motor despierta un aplauso entre los presentes y, como parte de las pruebas, el expreso se mueve algunos metros. Alfredo Jurek también está contento. Sin él, el trencito, con su máquina central y los cuatro coches que lo conforman, no rodaría.Aunque este hombre experto en robótica emprendió esta aventura ferroviaria por el valor histórico y emocional que representa el tren para los vecinos del parque Avellaneda, su tarea tampoco fue sencilla. Cuando se encontró por primera vez con la formación el material rodante, "estaba destruido", recuerda. Cuando faltan días para que sea reinaugurado, el trencito cuenta con 16 flamantes nuevas ruedas construidas de manera artesanal. La obra de ingeniería llevó su tiempo, fue paso a paso. A la cabeza del equipo, y desde un taller en Berazategui, Alfredo trabajó al detalle cada pieza."Mi hijo me dice que está muy lindo el tren, pero que no lo llevé a dar una vuelta'", cuenta el hombre, entre risas, mientras termina con la puesta a punto de la locomotora y el único vagón que, por ahora, le hace compañía en el parque.Como restan las últimas reparaciones a los otros tres coches, con seis bancos de madera cada uno y el lugar para personas con discapacidad, las autoridades de la Ciudad estiman que en pocas semanas el tren de la alegría volverá a rodar en el parque Avellaneda.Muchas expectativas."Uf... qué lindo sería volver a verlo. Mi hijo, de 13 años, ya no podría subirse, pero mi sobrino se divertiría como yo lo hice en su momento", dice Walter tras apartarse un instante del libro que leía tendido en el césped del parque Avellaneda.Todo listo para que el trencito vuelva a circular cuando el maquinista exclame: "¡Todos a bordo!". Los 1600 metros de vías se encuentran en buenas condiciones; la estación Clemente Onelli (en homenaje al naturalista que impulsó la instalación de la formación) brilla por su pulcritud, y el circuito está rodeado por una veintena de flamantes señales que advierten sobre el andar de la formación."Son esas cosas que le dan identidad al lugar, un sentido de pertenencia a la gente", resalta el subsecretario de Mantenimiento del Espacio Público porteño, Rodrigo Silvosa, mientras observa admirado el empeño con el que trabajan Enrique, Héctor y Alfredo. El sueño de los vecinos del parque Avellaneda está cerca de cumplirse

Ocho años después vuelve el trencito al Parque Avellaneda (2006)

CAPITAL FEDERAL 13 May 2006(Clarin).-Lo reinauguran hoy. Recorre 1.700 metros desde el antiguo tambo de los Olivera.Antonio Fernández era un pibe de pantalones cortos cuando juntaba moneditas para dar una vuelta en tren por el Parque Avellaneda. A los 60 se volvió a dar el gusto de cruzar la plaza arriba de los mismos vagones verde inglés. 
Esta vez el paseo lo dio con su nieta Fiamma, de 3, a upa. Fue el jueves en una vuelta de prueba del Trencito de la Alegría, que está a punto de alegrarle la vida otra vez a los chicos.Hoy la locomotora dará el primer paseo oficial con el jefe de Gobierno Jorge Telerman, después de ocho años sin tocar las vías: dio su última vuelta el 11 de mayo de 1998.

Ese día la Ciudad decidió cerrarlo ante el peligro de que descarrilara por falta de mantenimiento. El Gobierno porteño invirtió casi 400 mil pesos en recuperar la máquina original y las vías."Cuando dejó de funcionar lo compró un coleccionista privado, que sólo accedió a venderlo nuevamente si el tren volvía a andar", contó el administrador de la Mesa de Trabajo y Consenso del parque. En Directorio y Lacarra, la plaza es el único espacio verde porteño con gestión compartida entre los vecinos y la ciudad."Cuando lo vi, me subí con mi nietita. Antes lo traía a su papá", contó Pedro Campos (57). El paseo que dio es un poco distinto al que hacía con su hijo. Ahora recorre 1.700 metros y los principales símbolos del parque. El punto de partida es el antiguo tambo de los Olivera (Estacion Clemente Onelli), que también será reinaugurado hoy. "Será un centro cultural", explicó Pablo Quiroga, gerente de la Corporación Buenos Aires Sur, el organismo porteño que estuvo a cargo de los trabajos.El parque Avellaneda fue la chacra de Domingo Olivera, bisabuelo del político Enrique, ex jefe de Gobierno. El tren pasa por el casco de la antigua estancia, el antiguo natatorio (la primer pileta pública de la ciudad) y, por supuesto, la calesita. En sus cuatro vagones entran 70 chicos. En el barrio, apuestan que varios de los que hoy hagan cola para subir van a peinar canas.

1 comentario:

Gustavo Lopez dijo...

La realidad es que el tren dejo de circular por la muerte de Fontichelli que era concesionario y los herederos se llevaron la locomotora y coches, despues empezo a circular en forma IRREGULAR o mejor TRUCHA hasta que Ibarra jefe de gobierno de aquella epoca se entero y lo hizo clausurar esto se llevo puesto al director del PARQUE por permitir la truchada, y la ultima vez se llamo a licitación para reparar las vías y la empresa que lo hizo se mando la misma TRUCHADA y empezo a dar un servicio sin permiso y termino nuevamente clausurado. No se la causa porque dejo el material rodante. Gustavo lopez